Blancos y frentistas apuran otra reforma del sistema electoral.
abril 12, 2010
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‘Ta, me sirve’, le dijo el presidente José Mujica a Jorge Larrañaga, quien le planteó resolver el tema este año
Larrañaga hablará con dirigentes de todos los partidos para buscar un amplio acuerdo. Quieren eliminar internas y el balotaje si se obtienen las mayorías parlamentarias
Ta, me sirve”, le respondió el presidente José Mujica al líder blanco Jorge Larrañaga cuando el 18 de marzo le propuso aprovechar el 2010 para acordar una reforma constitucional que elimine las internas y el balotaje, y unifique los comicios nacionales con los departamentales. “Pero escuchame, esto es un disparate, un mamarracho es. Empezamos la campaña en setiembre de 2008 y vamos a terminarla en mayo de 2010 “, dijo Larrañaga aquella tarde en el piso 11 de la Torre Ejecutiva. “Sí, flor de tirón es. Pero si no empezamos este año va a estar bravo después “, consideró Mujica.
Larrañaga dijo a El Observador que comenzará una ronda de contactos con dirigentes nacionalistas y de otros partidos para ponerle fin a un sistema electoral que tiene apenas 15 años de vida pero que, según parece, ha causado hartazgo en los votantes, fatiga en los dirigentes políticos y pérdidas millonarias en las arcas de los partidos.
Larrañaga considera que lo mejor sería volver a habilitar las candidaturas múltiples por partidos eliminando las internas , regresar a la elección simultánea de presidente e intendentes habilitando el voto cruzado y ahorrarse el proceso del balotaje si el partido que gana en la primera vuelta se lleva la mayoría parlamentaria absoluta.
Antes de la segunda vuelta del 2009, dirigentes de Frente Amplio se quejaron por el excesivo celo de un sistema que los obligó a dar un nuevo examen pese a haber conseguido casi 48% de los votos en la primera vuelta. Además, los blancos y los frenteamplistas comprobaron que las pasiones en las elecciones internas de las que surgieron las postulaciones de Mujica y Luis Alberto Lacalle casi se llevan puesta la unidad si no hubiera sido porque Larrañaga y Danilo Astori le dieron su indudable apoyo a los candidatos presidenciales. Además, casi no hubo sector político que no se haya quejado en público o en privado de la sangría económica que les provocó una campaña electoral que recién completará su ciclo el 9 de mayo con los comicios departamentales.
“Hay que ponerle un poco de sensatez a un proceso electoral que es extenuante y que requiere muchísimos recursos económicos. Eso sí: hay que resolver la reforma lo más alejado posible del 2014. Porque después los dirigentes empiezan a orejear las cartas y ninguno quiere dar ventajas. Y se sabe que muchos políticos son más ventajeros que dadores de ventaja”, dijo Larrañaga.
Precisó que el acuerdo multipartidario no tiene por qué girar en torno a las propuestas que él plantea. “Son nada más que ejemplo de lo que se puede hacer. Pero tenemos que decidirlo entre todos. Lo que está claro es que hay que acortar el tiempo electoral. No es posible resistir dos años de campaña. Así como estamos, terminamos acortando los tiempos de gobierno y hacemos predominar lo político electoral. Me parece que no podemos seguir así”, sostuvo el senador de Alianza Nacional.
La agrupación parlamentaria del Partido Nacional analizó el tema el martes 6 y decidieron iniciar contactos para acortar los tiempos electorales.
Fuentes políticas dijeron a El Observador que, además de la conversación entre Mujica y Larrañaga, ya hubo contactos informales entre blancos y frenteamplistas para ir conociendo cuán profunda puede ser la prevista reforma.
La izquierda acompaña. En el programa de gobierno de la izquierda existe un artículo en el que se propone se convocar a Asamblea Constituyente para llevar a cabo una reforma que contenga cambios electorales. Desde antes de las elecciones de 2009, en el Frente Amplio se comenzó a hablar de la necesidad de esas reformas e incluso el ex senador socialista José Korzeniak presentó un proyecto de ley que habilita la reelección presidencial y el voto cruzado en las departamentales, elimina el balotaje, admite la unión de sublemas políticos para permitir la asociación de “familias ideológicas” y reduce a 16 la edad necesaria para poder votar. También los senadores Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) y Rodolfo Nin Novoa (Alianza Progresista) han insistido en unificar las elecciones nacionales con las municipales y en eliminar el balotaje.
El actual sistema electoral uruguayo es fruto de la reforma Constitucional aprobada por poquito en un plebiscito realizado 1996: 50,2% votó a favor de los cambios, y 49,8% en contra. Esa reforma que instauró el balotaje impulsado por blancos y colorados para detener el ascenso al poder de la izquierda separó los comicios nacionales de los departamentales y propició las elecciones internas. La enmienda fue rechazada por todo el Frente Amplio a excepción de Asamblea Uruguay de Danilo Astori.
En 1994 el sistema político había intentado habilitar una “minirreforma” para que se pudiera votar a un presidente y un intendente de distinto partido. Aunque contaba con el apoyo de todos los líderes, 67% votó en contra y solo 30% se pronunció a favor.
Leonardo Pereyra para El Observador








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