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La mutación observada

febrero 28, 2012  
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No es el objetivo meternos en discusiones técnicas que otros, con conocimiento, podrán hacer. El tema de hoy es que de una vez por todas se termine con el doble discurso político de cambiar los argumentos, mutarlos, de acuerdo a qué lado de la baranda se encuentre el Frente Amplio. Hay dos posibilidades, y solo dos. O antes se sostenía lo que no se creía, o lo que no se cree es lo de ahora, pero las dos a la vez es imposible sostener.

Se podrá decir que cambiaron las circunstancias, pero es que las mismas no cambiaron, lo que mutó es que antes desde la oposición se decía exactamente lo contrario a hoy. Dos ejemplos de fuerte contenido medioambiental muestran la mentira y el engaño de argumentación porque las dos las sostienen los mismos con la sola diferencia de que se decían en el Comité de Base unas y las contrarias se defienden desde la casa de gobierno, las dos por el mismo partido político.

Aratirí y el proyectado puente sobre la laguna Garzón se parecen al caparazón de un cangrejo (en el Comité de Base) debajo del cual aparece una capa blanda (en la casa de gobierno). A los que nos gusta la pesca a estos cangrejos los llamamos muda, son una buena carnada. (¡Qué parecido a la pesca, si se está desprevenido, puede ser la política!)

Ni la minera ni el puente hubieran sido posibles discutir en un clima de paz, de informes técnicos y conveniencias o perjuicios para el desarrollo, con el FA en la oposición. Es verdad que el caso Aratirí es reciente, pero ¿a alguien se le puede ocurrir que una minera a cielo abierto hubiera siquiera sido analizada por el FA estando en la oposición? Hubiera pasado lo mismo que con las plantas de celulosa, un incendiario discurso contrario al emprendimiento, que se transformó en defensa desde el gobierno de Vázquez. Cambio que saludamos. En el caso del puente la mutación también ha sido radical, cosa que con una claridad meridiana denunció nuestro compañero el diputado José Carlos Cardoso.

El “puente” que ya funciona es el que permitió pasar de una posición a otra sin mojarse los pies a algunos técnicos y ex jerarcas frentistas del gobierno departamental de Rocha que antes estaban furibundamente en contra de la obra y ahora están fanáticamente a favor. Incluso, como advirtió Cardoso, estar contratados hoy por el empresario argentino que quiere la ubicación del puente cercana a su inversión inmobiliaria. Dijo el presidente en su homilía radial que no cedieron a ninguna presión o interés “capitalista” y que lo más importante va a ser que se van a beneficiar los jardineros y los obreros que pasaran por encima de él para trabajar en la otra orilla. Es decir que el empresario argentino es una especie de programa del MIDES extraoficial. ¡No Mujica, no!

Qué diría el FA si los técnicos que cambiaron de posición fueran blancos, por ejemplo: que están comprados y que atrás de los jerarcas que defienden los proyectos y que antes se oponían hay dinero. Hubiera sido un escándalo. Igual que en Aratirí donde varios exjerarcas de Vázquez están muy bien contratados por la empresa. Siguen siendo frentistas, claro, y mantienen buenas y convenientes amistades en el gobierno. El discurso inquisidor de antes que acusaba y se oponía da lugar al pragmatismo llamativo de ahora.

Hay distintas corrupciones, también la intelectual como ésta de acusar a otros siendo oposición y cambiar misteriosamente siendo gobierno.

JAVIER GARCÍA

¿La comenzamos o nos quedamos mirando? La revolución contra la mediocridad

febrero 24, 2012  
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La noción del valor justicia es la que nos posiciona frente a los diferentes asuntos, nos sitúa en el espectro ideológico. De la idea que de ella tengamos dependerá la visión que asumamos sobre la función de la economía, sobre la persona, sobre los cometidos del Estado, sobre los impuestos, sobre la inclusión social; en definitiva, sobre cada tema. ¿Es justo que quien más tiene, tenga mejores posibilidades y oportunidades? Para algunos, por increíble que parezca, sí es justo. Admiten que ciertas circunstancias de mercado definan la suerte y el destino de otros. Para nosotros, obviamente no. Nuestra idea de Justicia pasa por otro lado. No admitimos que la suerte de unos uruguayos esté condicionada por el lugar de nacimiento o por la posición económica de la familia en que nació. ¡No!
Para nosotros es el esfuerzo, el mérito, el empeño que cada cual le ponga a su vida lo que debe marcar su destino.
Hay Justicia cuando el individuo es dueño de su destino, libre de construir su proyecto de vida. Como señalaba Octavio Paz: “La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: sí o no”.
El no poder obrar de acuerdo a esa voluntad constituye la peor de las limitantes, y condiciona nuestro desarrollo en plenitud como personas. Tenemos que ser capaces de dejar que los uruguayos sueñen, y más, que puedan concretar esos sueños, expectativas e ilusiones. Queremos uruguayos capaces de elegir y que no dependan y queden atados por un futuro inexorable e inmodificable por más esfuerzo que hagan.
Ésta, nuestra visión de la Justicia, nos lleva a concebir un Estado que no puede ser prescindente. No un Estado asistencialista, que quite a unos para darle a otros, sin mediar contrapartida. Tampoco un Estado asfixiante, ni menos un Estado permisivo y legitimante de las diferencias sociales. La Justicia social está en la cultura del trabajo y no en la solidaridad pasiva que abandona al individuo sin imprimirle el sentido de responsabilidad y compromiso con el otro, con su conciudadano.
La visión meramente asistencialista del problema social es puerto de partida de la dependencia, y su continuidad, sin crear contrapartidas, sin generar vías de salida, termina siendo el puerto de arribo para el fracaso personal, y, por consecuencia, colectivo.
Un país pujante y justo es el que compensa al que necesita y da las condiciones para conseguir trabajo, educarse, formarse en valores, que estimula y promueve a que sus ciudadanos progresen y crezcan con sus capacidades. Capacidades y formación que el Estado debe ser capaz de asegurar.
El Estado no puede constituirse en un límite al crecimiento y al progreso. Hay una lamentable tendencia a no premiar al que se arriesga y se esfuerza. Ése es el cambio cultural que hay que impulsar.
La revolución cultural que tenemos como desafío pasa por concientizar que debemos vencer a la mediocridad y al cómodo no se puede, al somos chicos y toda esa secuencia de excusas que hemos incorporado a nuestro modo de vida. Ganarle al quietismo. El mundo vive la cultura del riesgo, de exponerse continuamente a la competencia. Y para ese mundo tenemos que prepararnos.
Reingresar al sistema uruguayo la cultura de premio al esfuerzo, porque de ella nacerá la oportunidad de progreso. Para nosotros el progreso no es un balance contable. No es una ecuación sólo económica. Tenemos al ser humano como centro de nuestra acción y por tanto la economía está a su servicio y no a la inversa.
La justicia -económica y social- es brindar oportunidades educativas. Pasa por dar acceso equitativo a la educación, el conocimiento y la innovación.
El Estado debe ser la garantía de que exista una educación pública de calidad. Y esa lucha la hemos emprendido. Defendemos la educación pública porque defendemos al que menos tiene, al que más limitada tiene su perspectiva de futuro.
No habilitaremos con nuestra inacción que se frene el destino de los uruguayos, no nos quedaremos de brazos cruzados.
Hemos enfrentado el conservadurismo que se viste con ropaje de izquierda y con ropaje de derecha, pero unos y otros, funcionales a mantener todo como estaba. Unos porque no quieren romper con los corporativismos, otros porque pretendiendo cambiar todo, no cambian nada. Ambos proclaman: ¡No a los cambios! Por insuficientes, arguyen unos, por privatizadores, otros, con desacierto ambos.
Bajo cualquier otro fundamento han pretendido levantar un muro contra la revolución cultural. El objetivo es claro: reformular la matriz educacional vetusta que tenemos, no condicionarla y elegirla como campo de batalla política. Expusimos y exponemos a la opinión pública una necesidad: el cambio, y la alternativa, el Acuerdo Nacional Educativo.
Todo el proceso no estuvo exento de trabas; incluso desde el mismo seno del oficialismo existieron voces despreciativas y desdeñosas contra los intentos de acuerdo, eso nos generó incertidumbre y, por cierto, perplejidad. Sin un acuerdo sobre educación generamos frustración y, sobre todo, condenamos a los que menos tienen a padecer de la peor de las desigualdades, a no poder avanzar. Recogimos el desafío frente al compromiso del presidente del primero de marzo, cuando asumió frente a la Asamblea General. Hicimos todo cuanto pudimos. Propusimos y somos leales con el interés nacional. Está en juego el presente y el futuro de 550 mil niños y jóvenes, sus familias y el entramado social uruguayo todo.
Una nueva educación es imperiosa. La “distribución de conocimiento”, la libertad de acceder a educación en condiciones de excelencia se impone.
Distribuir el conocimiento es, en definitiva, la versión más auténtica y revolucionaria de la justicia social, y en esa lucha contra la mediocridad, el egoísmo, y las visiones aldeanas, chicaneras y menores, nos encontrarán, enfrentándolas con la mayor firmeza y compromiso.

DR. JORGE LARRAÑAGA

¿Que es el Pro Mejora?.

febrero 23, 2012  
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Nos planteamos la necesidad de explicar en qué consiste y cuál es el alcance de este proyecto. Si bien la controversia provocada por los sindicatos de Secundaria y la crisis institucional que se entabló en el seno de la ANEP a su respecto, le hicieron ocupar un lugar central en la agenda pública, y todos y en todos lados hablaron del Pro Mejora, el clima creado no fue el más propicio para presentar y recepcionar con serenidad su contenido y significado.

Tal vez ello explique expresiones que muestran desconocimiento y confusión sobre qué es este proyecto, como la errónea afirmación de que es “un modesto programa piloto que involucra a una ínfima proporción de los centros”. No es de descartar, en algún caso, una intencionalidad política o personal, pero sobre todo me advierte la necesidad de explicar mejor qué es el Pro Mejora. Hay por lo menos una razón más, y fundamental.

El 24 de enero los cuatro partidos políticos suscribieron un histórico documento, donde se defiende una nueva concepción del sistema educativo basado en la autonomía y el fortalecimiento de los centros. Esa propuesta viene a ser, algo así, como el “Pro Mejora al cuadrado” (afirmación de Pablo Mieres). En el día de hoy se espera que el gobierno se sume a los partidos y exprese su apoyo a este rumbo de transformación educativa.

Imbuidos de una misma concepción, el Pro Mejora y el documento de los partidos promueven la “autonomía pedagógica y de gestión de los centros educativos”, y con ello dan un giro copernicano a un modelo y a una cultura centralista y uniformizante que sobrerregula todas las actividades e interviene en la gestión de los centros hasta en los menores detalles.

Este centralismo verticalista genera una suerte de corsé que ahoga la iniciativa y la creatividad y no deja margen para responder a las realidades diversas de la sociedad y las necesidades también diversas de los alumnos que son, cada uno de ellos, particularidades.

Nuestro sistema educativo da respuestas iguales para todos, pero ese “único mejor sistema” ya no se sustenta.

Hay un sistema mejor para cada uno. Tratando igual a los que están ubicados en situación desigual, no se logra más igualdad de oportunidades, sino calidad educativa insuficiente y enormes brechas sociales en la distribución de los aprendizajes.

La concepción que promueve el Pro Mejora supone una transformación cultural de envergadura, tal vez la mayor desde la reforma vareliana, porque implica superar el paradigma Estado céntrico y burocrático, que tras su vigencia más que secular, deberá dejar paso a una nueva matriz de organización y gestión del sistema, una nueva lógica que coloca el eje del impulso innovador y de la mejora educativa en las comunidades del centro.

Les brinda márgenes de autonomía para proyectar una propuesta pedagógica propia, identificada con su medio y su realidad, con respuestas contextualizadas y soluciones pedagógicas flexibles, que puedan ajustar ritmos y formatos en la forma de enseñar, para atender la diversidad de intereses y necesidades de los estudiantes.

En el marco de una política nacional y una vocación inclusiva y universalista, se requiere dar una respuesta específica acorde a unos específicos alumnos, que solo es posible a partir de la capacidad de las comunidades educativas de pensar juntos los problemas en el territorio y desarrollar propuestas de mejora desde el propio lugar, en cercanía y con conocimiento de las realidades y requerimientos de los estudiantes y sus familias.

Para que esto sea posible es necesario construir, en cada centro, genuinas comunidades educativas.

La primera condición para ello es disponer de un equipo de dirección y un colectivo docente estable. No se puede pensar en ninguna respuesta ni compromiso real si todos los años estos colectivos rotan en una proporción significativa.

Tampoco será posible este objetivo si la mayoría de los profesores tiene sus horas dispersas en distintos centros, y siempre están de paso o yéndose. Para que haya comunidad educativa debe gestarse un grupo humano, que trabaja y aprende junto, que se involucra en los problemas del centro y desarrolla un propósito compartido del para qué educar.

Para proveer esta “condición de posibilidad” de una comunidad educativa, se debe ir a elecciones de cargos por lo menos cada tres años e instaurar el profesor-cargo, que permite concentrar las horas de un profesor en un solo centro y concebir un margen de horas de docencia que trasciendan el trabajo asignaturista de aula, asumiendo otras tareas formativas vinculadas al centro educativo en su conjunto. La comunidad docente debe convertirse en una comunidad de aprendizaje, donde se desarrolle su profesionalidad.

A partir de estas tres condiciones de posibilidad (autonomía, comunidad y profesionalidad) el Pro Mejora propone que cada centro elabore, con la participación de toda la comunidad educativa, un plan estratégico situacional para el fortalecimiento institucional y la mejora de los aprendizajes y la convivencia. Para ello deberá realizar:

I) Un diagnóstico institucional que permita leer la realidad del centro, el lugar dónde se encuentra, identificando sus potencialidades y estableciendo sus problemas y dificultades.

Así se preguntará: ¿dónde estábamos en el año x y dónde estamos ahora, en matemática, lenguaje y convivencia? ¿Dónde nos proponemos estar dentro de tres años? ¿Cuál es nuestra meta y cuál la estrategia para lograrla? ¿Qué cosas vamos a mejorar para alcanzar la meta propuesta? ¿Disponemos de los recursos apropiados para cumplir nuestro plan, qué recursos adicionales se requieren?

II) A partir del diagnóstico institucional cada centro elaborará un plan estratégico situacional que permita establecer objetivos de mejora y estrategias de avance, orientadas a dibujar el camino a recorrer para pasar de un estadio inferior de logros a otro superior.

A estos efectos, el centro formulará un plan de mejora educativa en la gestión, la convivencia y el aprendizaje, con un horizonte temporal mediano (tres años, al menos) y un programa anual de acción que deberá estar en consonancia con los resultados del diagnóstico y con la identificación de los factores de vulnerabilidad. El plan definirá objetivos, metas e indicadores de logro y una batería de acciones para superar los problemas detectados.

III) El plan estratégico deberá prever un monitoreo para seguir su implementación, identificar errores de concepción o de acción en la puesta en práctica, con el objetivo de corregir sobre la marcha desvíos en su implementación. Este proceso se acompañará con procesos de evaluación desde los equipos técnicos de la ANEP.

El Pro Mejora acompañará a los centros con equipos de expertos y orientadores, así como proveerá apoyos específicos para favorecer el logro de las metas definidas, pero su intervención solo tendrá carácter procedimental para dar sustentabilidad técnica a todas las etapas del proceso. Los contenidos y definiciones corresponderán a la comunidad educativa de cada centro.

El Pro Mejora es, en definitiva, una nueva concepción educativa que parte del concepto de que la buena educación la hace la buena escuela, el buen liceo…

En otras palabras, si queremos cambiar la educación debemos cambiar la institución que educa.

A esta nueva concepción adiciona un proceso programado y técnicamente sustentado de autoevaluación institucional y de gestión de un plan estratégico de mejora. Pero la autonomía, el fortalecimiento institucional o el desarrollo profesional de los docentes, no es algo que se decrete. Tiene que generarse en las comunidades educativas de los centros capacidades para gestionar esa autonomía y ser agentes de su propia transformación, tiene que haber densidad en el tejido institucional para asumir los complejos procesos de mejora. Todo ello requiere el desarrollo de instrumentos técnicos apropiados, de experiencias de aprendizaje sobre cómo hacerlo bien para dar respuestas pertinentes. Se necesita aprender.

Es por ello que el Pro Mejora incorporó también una fase experimental, una experiencia acotada numéricamente a centros de educación primaria, secundaria y técnica, que permita probar los instrumentos técnicos elaborados, identificar problemas y complejidades no previstas.

Luego, fortalecidos por estas enseñanzas y experiencias, se estará en condiciones de expandir a todos los centros la nueva concepción. Esa fase experimental no agota al Pro Mejora, que no es para 20 centros, es para todos los centros.

El Pro Mejora es el puente entre un sistema y el otro que se quiere alumbrar, proveyendo de los instrumentos técnicos y procesos de experiencia y aprendizaje para apoyar a las instituciones en ese viaje entre lo viejo y lo nuevo.

Daniel Corbo

Trascendencia del Acuerdo Educativo

febrero 17, 2012  
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Primero fue la fuerza, luego el dinero; hoy, asistimos, al decir de Alvin Toffler, a la ola del conocimiento, la creatividad y la innovación. Sin conocimiento no hay posibilidades para que una sociedad se supere. LA NUEVA DIMENSIÓN DE LA JUSTICIA SOCIAL YA NO PASA ÚNICAMENTE POR DISTRIBUIR LA RIQUEZA, SINO POR UN JUSTO Y EQUITATIVO ACCESO A LAS POSIBILIDADES Y OPORTUNIDADES EDUCATIVAS.

El país tenía que hacer algo. Como políticos, como padres, como ciudadanos de un país que supo ser modelo en materia educativa, no podíamos permanecer apáticos e indiferentes frente al derrumbe de las instituciones y la cultura nacional.

No ser gobierno no nos obliga a ser mezquinos con el país ni con los uruguayos; por el contrario, nos hace redoblar el compromiso de cumplir el doble rol de Oposición crítica en lo que está mal, y de ser constructora de respuestas a los problemas cuando el gobierno no las encuentra. Los problemas no son solo del gobierno, son de la gente.

¿Qué debíamos hacer? ¿Resignarnos ante la derrota?

¿Ser espectadores del fracaso del otro? No.

Somos la Oposición que está capacitada para ser gobierno, somos la alternativa al FA.

Nuestro estilo de Oposición se ve nuevamente ratificado con hechos concretos. Propusimos este Acuerdo Educativo desde 2010, apenas asumió el gobierno y mostró disposición a trabajar el tema. No dejamos ni un instante de proponer y aportar ideas. El escabroso camino de acordar no siempre alcanza su destino, siempre hay piedras y quienes buscan detonar los puentes; hay quienes adhieren al “cuanto peor al gobierno, mejor a la Oposición”. No habría problema en eso si fuéramos mediocres, egoístas, explotadores de carroña. Pero no lo somos. Lo hemos demostrado con gestos y acciones concretas.

El próximo jueves, el sistema político uruguayo junto a la institucionalidad educativa dará una nueva señal de responsabilidad cívica y ética. Deben estar todos: presidente, ministro, Anep y Partidos. Nadie puede esquivar la responsabilidad.

El Poder Ejecutivo intenta desprenderse de los compromisos y lazos con los corporativismos que inmovilizaban los cambios, refugiados en una equivocada idea de autonomía, que servía más como excusa y obstáculo para cambiar, justificante para mantener un statu quo que perjudica al uruguayo que menos tiene.

Hubo ejemplos claros desde el Ejecutivo en este sentido. En lo que va del gobierno del Frente, desde 2005 a la fecha, las únicas autoridades removidas por reclamo de la Oposición han sido las del Consejo de Secundaria, que se desacataron frente a una ley y un proyecto para mejorar el sistema, -el Promejora, iniciativa del representante del Partido Nacional en la Anep Licenciado Corbo-.

Hemos logrado que la Política asumiera nuevamente el liderazgo de la educación, -encorsetado hasta el momento por los intereses de algunos sectores que no responden al interés general-. Es la política representativa la que debe ejercer la conducción educativa.

Este es un caso en el que la forma importa, las formalidades democráticas que generaron el Acuerdo son trascendentes porque nos movilizan como comunidad ciudadana. Pero sobre el fondo, sobre el contenido del Acuerdo está el quid de la cuestión. Habrá una transformación que aniquilará la mediocridad, el temor al cambio y el igualar para abajo tan típico de este último tiempo. Que los centros educativos puedan adaptarse a sus propios contextos, que el alumno sea el centro del proceso de formación en Valores y que las autoridades de los centros educativos tengan mayor poder de gestión serán factores revitalizadores de una matriz educativa obsoleta y anacrónica. LA EDUCACIÓN ES LA REVOLUCIÓN CONTRA LA MEDIOCRIDAD.

La educación pública volverá a permitir el ascenso social; seremos celosos custodios de que lo acordado se cumpla y logre frutos, para que el resplandor del progreso alcance a todos los uruguayos, porque la educación es República y es Libertad.

Jorge Larrañaga

Finalmente habrá acuerdo educativo

febrero 15, 2012  
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El día lunes 13 reclamamos al gobierno, al Presidente de la República y al Ministro de Educación se concretara el Acuerdo Educativo al que se arribó en la sede de Suarez y Reyes el pasado 24 de enero. No admitíamos más dilaciones. Los padres, los propios docentes, la gente no admitía que se continuara dando vueltas sobre el tema sin llegar a cuestiones tangibles y concretas.

El Gobierno se había comprometido a refrendar el Acuerdo de los Partidos Políticos. Así lo propuso el propio Presidente Mujica.

No se podía seguir demorando.

Le preguntábamos al gobierno qué se esperaba, ¿acaso las trabas internas impedían definir la palabra empeñada?

Hemos ejercido una Oposición responsable y patriótica, a nuestra manera, constructiva, sin cercenarnos la posibilidad de la crítica, pero tampoco de aportar cuando se podía y nos parecía oportuno.

No se justificaba una actitud poco menos que indiferente desde el gobierno, cuando era la Oposición la que aportaba soluciones a un tema que es clave para el desarrollo nacional. Individual y colectivo.

Terminábamos ese día reflexionando sobre la confianza en la política. Quizás podemos equivocarnos, pero hemos actuado siempre de buena fe. Prefiero ser optimista y ser engañado de vez en cuando,que ser pesimista y vivir eternamente receloso

El error no está en creer, en tener confianza. El equivocado, el que está mal es el que no cumple, y el que miente.

Pero eso no pasó. La palabra comprometida por el gobierno ha sido cumplida. El día 14, al otro día de nuestro reclamo público, desde Presidencia se nos comunicó que la cumbre de líderes partidarios para refrendar el acuerdo sobre la autonomía de protagonismo de los centros educativos se producirá el jueves 23 de febrero a las 16 horas en la Torre Ejecutiva.

Elegimos el camino de construir, y de creer. No por el gobierno sino por la gente. Y por la gente estamos luchando, para que la brecha de desigualdad se acorte, para que progresar sea posible, para que el proyecto de vida de cada individuo este en sus propias manos y no en el asistencialismo llano y puro que genera más dependencia.

Finalmente, el acuerdo llegaría. A partir de ese momento comenzará una nueva lucha, la de la concreción. Los acuerdos son importantes y significan un punto de partida trascendente, un marco que blinda la acción posterior. Ahora bien, sin acción no hay resultados, y eso es lo que en última instancia nos preocupa y motiva, que mejore el resultado del sistema educativo para que nuestro país, pero por sobre todas las cosas, nuestra sociedad, tenga oportunidad de seguir progresando.

Jorge Larrañaga (publicado en uypress.net)

De ayer a hoy

febrero 13, 2012  
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El gran Canciller de Oribe, Villademoros, nunca imaginó que la política exterior uruguaya en el siglo XXI estaría inspirada en el célebre personaje selvático que amenizaba nuestra infancia. Mujica dijo que “con Argentina tenemos el dilema de Tarzán”, fundamentando en una metáfora con las lianas la estrategia con el vecino.

Nuestro presidente, no el resto del gobierno donde prima una opinión cercana a la nuestra, tiene una visión muy lejana a la realidad con respecto al gobierno argentino y a la forma de relacionarse con él.

Argentina está aislada en el mundo, lo transformaron en un país que no es confiable y que resuelve a los gritos y en la plaza sus problemas. El kirchnerismo se consolidó a partir de la dádiva, los planes sociales que manejan los piqueteros al calor del gobierno y de un gremialismo oficialista que administra millonarias sumas de dineros públicos y áreas de poder, un esquema de control sobre sectores del Poder Judicial y una forma bélica de encarar la acción política donde son todos enemigos menos los que se arrodillan. Con la prensa independiente recorre también ese camino. Esta semana el reconocido intelectual Marcos Aguinis escribió en “La Nación”: “Es probable que el personalista y vertical monopolio del poder oficialista no pueda controlar todos los frentes. El oficialismo no podrá contener graves protestas. Y las protestas desbordadas anárquicas desembocan casi siempre en la violencia”. Más adelante dice: “Ya es un dato irrefutable que el temperamento de la Presidenta impide el diálogo, porque lo siente como una capitulación”.

Sin embargo Mujica cree que las trabas comerciales que Argentina nos impone se arreglan “con paciencia estratégica”, actuando con temor para que no se tomen represalias especialmente en materia de turismo.

Las medidas que toma Argentina con Uruguay son políticas y por vocación de enfrentamiento. Nadie se cree que las exportaciones de Uruguay hacia Argentina, que representan menos del 1% de las importaciones de aquel país, representan algún peligro en sus finanzas. Ya no es que el Mercosur sea un sello del que disfrutan los burócratas con viajes y viáticos, sino que no genera ni la mínima solidaridad de un país que además tiene una balanza comercial a su favor que nos triplica. Argentina nos vende tres veces más de lo que nosotros lo hacemos con ellos. En este marco de trabas y chicanas un Sr. Moreno en Argentina se cree el Sheriff del barrio y perjudica a las empresas uruguayas, personaje que sin el respaldo kirchnerista sería un oficinista ignoto.

Mujica debería estar ofendido con Argentina y no con la oposición uruguaya que pide que se enfrente a este chantaje institucional, donde hay que callar para evitar que supuestamente afecten el flujo de turistas. Aclaremos que incluyendo el turismo la balanza comercial también es favorable a Argentina, porque también hay turismo uruguayo allí por una cifra importante. Tenemos una política exterior mendicante de pedir con la lata en la mano, frente a un gobierno argentino que solo conoce la claudicación del otro como idioma. Mucha fanfarria, mucho “tren de los pueblos libres”, pero la política de Mujica no es la defensa sin miedo de un pueblo digno que exige el cumplimiento de los compromisos, sino que aquí prima el “dilema de Tarzán”. El problema, sin embargo, no es quedar sin lianas, sino en taparrabos.

JAVIER GARCÍA

Jóvenes Políticos

febrero 13, 2012  
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Más allá de que la edad no hace a la actitud que cada uno tenga ante la vida, y así podemos ser espiritualmente jóvenes siempre, está claro que hay una etapa en la vida, en la que las preguntas son cuantiosas y las respuestas muy pocas, en lo que creo yo que es la etapa de la juventud propiamente dicha.

Conforme nos vamos dando cuenta de nuestras propias limitaciones, a fuerza de equivocarnos una y otra vez, vamos dejando de a poco la juventud, para pasar a la madurez, lo cual no significa que dejemos de equivocarnos una y otra vez, pero si que comencemos a ver los grises en la vida, alejándonos del blanco y negro.

En la actividad política es donde durante la juventud se ven las cosas más drásticamente, lo cual hace que tengamos una alta propensión a desconfiar de la actividad, y ni hablar de los políticos.

Realmente no hay escuela para la política salvo la propia vida y el desempeño de la misma; nada hay como la experiencia propia, para lograr un mejor desempeño en esta actividad, que tan poco tiene de ciencia, y tanto de arte.

Si algo caracteriza esta época, es el poco interés que existe por la política, la poca discusión que en las familias al respecto existe, lo cual se propaga a la sociedad en general. Basta ver las redes sociales, como facebook, para darse cuenta que muy pocos son quienes incursionan en estos temas.

Muchos conocen la definición de el analfabeto político de Bertold Brecht, que por cierto es durísima, pero que tiene el buen sentido de recordarnos que las sociedades que dan la espalda a lo político, y que no se involucran en la cosa pública, terminan siempre auto infligiéndose daños severos, que cuesta generaciones reparar. Casi como dice un amigo, al final la ignorancia debiera ser un delito.

Es por estas cosas que nuestro partido generó un sistema de elecciones de jóvenes, que fue “revolucionario” en Uruguay, que hoy otras fuerzas políticas han incorporado, y que tienen el propósito de remover dentro de la juventud nacional, el espíritu colectivo que tiene la política, y que pretende ser la puerta de entrada para que los jóvenes hoy se incorporen a la tarea, hagan escuela, preparándose para ser ellos, en corto plazo, quienes se ocupen de la cosa pública.

En mayo realizaremos elecciones, para lo que están convocados todos aquellos que estando en el rango de 13 a 29 años, quieran ocuparse de su destino, comenzar a golpearse en una tarea que no es sencilla, pero que alguien la hará, y si no es uno, será otro, y claramente, si alguien no ocupa un lugar, otro lo hará, y después no hay derecho a pataleo.

Nuestro Partido, abre las puertas para que todos tengamos un lugar, para ser protagonistas, para ser escuchados, para generar respuestas.

Bienvenidos todos aquellos que quieran aportar para continuar esta marcha, que para el Partido Nacional, lleva más de 175 años.

Rodrigo Goñi

La cultura del medio campo

febrero 6, 2012  
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La gran revolución del siglo XXI pasa por un cambio cultural. La revolución de los Valores y el Conocimiento.
Los Valores del esfuerzo, el mérito, el sacrificio como forma de superación y solidaridad. Los deberes,porque siempre nos acordamos de los derechos.

Nos hemos acostumbrado, en nuestra idiosincrasia a que él éxito o fracaso depende de alguien más: el Estado, el vecino, un familiar…

No hemos divorciado del esfuerzo como método, como herramienta de superación.

Hay varios escritores y pensadores que coinciden que nuestro país mal interpretó el “Maracanazo”, entre ellos recuerdo claramente a Lincoln Maiztegui Casas, por citar solamente a uno.

Estas líneas no quieren ser, ni deben interpretarse, como una afrenta a las glorias que gestaron aquel triunfo. Todo lo contrario. Queremos rescatar de la historia los motivos por los cuales somos grandes como Nación.
Aquello de recordar el “milagro”, lo hazañoso por sobre el irrefutable hecho de que el 16 de julio de 1950 once compatriotas lograron ganarle a once brasileños.

A veces pienso que nos da miedo ser mejores;el éxito nos asusta. Que lo bueno llegará por milagro, no por una constante superación y perfeccionamiento. No por empeño, tesón y trabajo, sino que esperamos siempre el “batacazo”.
El Uruguay del “no se puede” es quizás una buena manera de describir los procesos que hemos vivido los últimos 20 años. “Un país trabado”. Pocas reformas de envergadura se han realizado y las que se lograron se hicieron –primero- en base a confrontaciones (seguridad social, puertos, forestación, entre otras). Por qué: por el trancazo.

LA VENTAJA CORTA. LA CHACRITA.

“La pelota es mía y no la presto. Yo gané, vos perdiste. Sos gobierno yo me opongo”.
¿Que ganamos diciendo la gente eligió y nos colocó en la oposición?
La gente nos votó para ser gobierno, para dar respuestas, soluciones, siendo edil, concejal, alcalde, diputado, senador, intendente o lo que sea.

Si dialogamos somos alcahuetes, amanuenses, poco menos que nos pasamos al gobierno, si nos oponemos somos enemigos del país, victimarios del futuro, cultores del NO.-¡¡Pavadas !!

Castigamos el éxito, al que se arriesga y esfuerza, al que se sacrifica y lucha.

Estamos frente a la necesidad a un nuevo cambio cultural, que está en nosotros.

Estimular al que quiere progresar, y tener conciencia que aspirar a superarse es un deber ser. Comprender que la sociedad crece con el esfuerzo colectivo. Los tiempos de mayor justicia social, de mayor crecimiento social no necesariamente correspondieron al tiempo de crecimiento económico, sino al tiempo donde lo que imperaba era esa cultura del trabajo y el esfuerzo.

Alguna vez dijimos que el progreso no es un balance contable. No es una ecuación solo económica, el progreso si no es social, no es progreso.

Como venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo, distribuir la riqueza también implica brindar oportunidades, y en este tiempo las oportunidades pasan por generar conocimiento.

Una NUEVA EDUCACIÓN es imperiosa, el auténtico nacimiento del hombre libre y autónomo. La igualdad de oportunidades ante el conocimiento, la libertad de acceder a la educación en condiciones de calidad, acorde a los requerimientos de este tiempo, de este lugar.

Acceder al conocimiento es en definitiva, la versión más auténtica de la justicia social.
No es ni de izquierda ni de derecha. Es de sentido común. ¿Tenemos derecho a ser complacientes con nosotros mismos?
El cambio se impone. Se reclama.

Debemos apuntar a la TECNOLOGÍA, la Formación en Ciencias. La “Nueva Ilustración” es científica y tecnológica. El “Nuevo Oscurantismo”, -su ignorancia y carencia-; la marginalidad de la vanguardia científica (Leyes SOPA, PATENTES, etc., etc.).

América Latina sólo ha producido menos de 20 ganadores de premios Nobel –la mayoría en letras o de la Paz-. Ningún latinoamericano ha ganado en las categorías de física o economía.

Carecemos de cultura científica, ello seguramente se podría explicar entendiendo que España no participó de la Revolución Industrial y Científica, pero no incurriré en la paradójica contradicción. Eso también sería echarle la culpa a otros.

¿QUÉ HEMOS HECHO NOSOTROS DESDE ENTONCES PARA CAMBIAR ESTO?
¿QUÉ VAMOS A HACER?

Uruguay posee una gran industria del software, con técnicos y especialistas de primer nivel. Hay que estimularlos desde el Estado para que aceleren el proceso de avance y hacernos vanguardia.

No somos tres millones. Tres millones vivimos acá, pero el mercado es el mundo y al mundo le brindamos cerebros que, perfectamente –con esfuerzo- podrían permanecer en el país –si se los estimula y reconoce-.

Se debe generar la ingeniería institucional para incentivar a “nuestros mejores”. Eso pasa por reformas educativas, reformas universitarias, -por ofrecer calidad y premio.-

El país debe apuntar al trabajo en equipo.Cuando se sostiene que la recompensa está en el camino, significa justamente esto.- Es el hecho de ser metódico, consecuente con las ideas y en el esfuerzo. Se podrá fracasar ocasionalmente, pero a la larga, el resultado llega.

El país precisa Políticas de Estado. Políticas Nacionales. Bajo el gran rótulo del cambio –sin consensos-, NO CAMBIAMOS NADA.

Trabajar en equipo es estar de acuerdo en uno o varios temas y no decir no se puede, no trancar en el medio campo como si no pudiéramos salir al ataque, avanzar y ganar.Si jugamos al “suma cero” donde uno gana si otro pierde, nos estancaremos. Hay que tener grandeza con el país.Con la gente.Con las generaciones que vienen. Esa grandeza parte de la conciencia del político de entender que es un eslabón de una cadena histórica. Los que se consideran refundadores atentan contra nuestra identidad colectiva. Por eso insistimos en el Acuerdo Educativo como primer paso para relanzar el país, para ponernos a la cabeza de Latinoamérica y alcanzar el primer nivel de desarrollo –económico, social, cultural,humano-.

Hoy pisamos el mismo suelo que germinó el sueño de tantos. No nos podemos permitir mirarlo desde este 2012 y pensar que como el Uruguay no hubo.

Yo tengo esa esperanza.

Para la mitología, la Esperanza fue el último mal que salió de la Caja de Pandora, porque suponía una suerte de desafío a los dioses.

La Esperanza representa hoy algo distinto que para los antiguos griegos, una actitud, no se trata de una esperanza paralizante, expectante, sino una esperanza activa, “militante”, que nos movilice a cambiar, a caminar, a ir para adelante, recordando el pasado, pero con la prioridad, por nuestras muchachas y muchachos, en el presente y el futuro.
Podemos ser mejores y eso depende exclusivamente de nosotros.

¡Y hacer que sea real que como el Uruguay, no hay!

Jorge W. Larrañaga

Da Vinci o da vergüenza

febrero 5, 2012  
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Los argumentos de la Junta Nacional de la Salud (Junasa) y el MSP para negar la instalación de un dispositivo de cirugía de última generación, el “robot quirúrgico”, a un sanatorio podrían haber sido esgrimidos por Pablo Mármol, el personaje de Los Picapiedras, pero no por autoridades sanitarias en el siglo XXI. Son de una precariedad y rusticidad que espantan. Ninguno de los intentos de argumentación se explica en fundamentos científicos, sino en una ideología propia de un manual de épocas de la guerra fría.

El “aparatito” según la precisa definición técnica de nada menos que el presidente de la Junasa, no puede ser traído por cualquiera para “lucrar” con él, afirmó. Y en una aseveración, esta sí contundente, dijo con resignación que “el país no está preparado para tener este aparato (¿no era aparatito?) tan importante”.

Se anuncia ahora ante las críticas generalizadas su autorización a la brevedad, a pesar de que hace dos años se había empezado el trámite respectivo. Confirma esto que la negativa no era científica.

El tema de fondo, que no está resuelto, es el ingreso de la tecnología médica y su autorización. Hay un parte aguas que nos diferencia. Mientras desde el gobierno y su MSP, este y el anterior, se sostiene la idea de que la tecnología debe ingresar primero por el Estado y el sector público y luego autorizarse a las mutualistas y privados, nosotros defendemos que lo importante no es quién la trae sino que esté al alcance de todos los uruguayos. Si está en Uruguay a ella se podrá recurrir por los pacientes independientemente de dónde se atiendan, si no está aquí solo llegan quienes tienen miles de dólares para tratarse en el extranjero. Así accedimos siempre los uruguayos a la alta tecnología y el Fondo Nacional de Recursos es el mejor ejemplo.

Lo mismo hicieron con el PET al que prohibieron traer por el sector privado con el resultado que miles de uruguayos que lo necesitaban no accedieron por manía ideológica del gobierno. Los burócratas que recurren a consignas para prohibirlo pueden económicamente, si necesitaran esos estudios y tratamientos y Dios quiera que no lo precisen, viajar a realizarlos al exterior, ¿o se negarían a curar su salud por razones políticas? Ellos pueden, pero la mayoría no. Con la vacuna contra el HPV pasa lo mismo.

Quienes impiden el avance científico amparados en criterios de “para todos o para nadie” y reivindican en falsa oposición una atención primaria que evitaría gastos en medicina de alta complejidad, son los mismos que tenían en los hospitales de ASSE a 5.000 uruguayos esperando ser operados desde el período pasado por lo cual se debió declarar la emergencia sanitaria dos veces, ahí no hablaron de la justicia y la igualdad. Son también responsables de que un niño en el P. Rossell espere meses para ver un oculista o un neuropediatra. O mantienen embalado un tomógrafo en el H. Español, mientras pagan tomografías en clínicas privadas, o no se enteran cuando deben desalojar salas que se inundan con techos peligrosos como pasó en el Hospital de Paysandú.

La ideología no cura enfermos y menos la ideología que les aplican a otros pero no a ellos. Y con respecto a si algunos lucran con “aparatitos”, yo creo que sí. Y mientras sea legítimo y curen gente no hay porque oponerse. Pero en ese caso quien mejor lo puede responder es el expresidente Vázquez, que de eso sabe mucho.

JAVIER GARCÍA

Nacionalismo de respuestas

febrero 3, 2012  
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A partir de esta semana iniciamos un contacto con los lectores de esta prestigiosa publicación, a cuya Dirección agradecemos la invitación.

Pertenezco a una generación que se formó al influjo ideológico y ético de Wilson Ferreira Aldunate. Donde, tomando lo mejor del nacionalismo, se privilegiaba lo mejor para el país por encima de los oportunismos, haciendo hincapié en el único destinatario que tiene el político: “el ciudadano”, sus problemas y sus necesidades.

Los políticos estamos para buscar soluciones, no problemas. Las dificultades y los problemas ya los tienen y los padecen –con más intensidad siempre- “los de abajo”.

Los políticos no debemos reducir nuestro accionar a buscarle la quinta pata al gato, ni a pelearnos, ni a trabar al gobierno de turno si es que estamos en la Oposición, o bien echarle la culpa a ella y a las administraciones anteriores si estamos en el gobierno. No me sirve el “cuanto peor mejor” para obtener espúreos intereses políticos.
El ejercicio responsable, serio y ético de La Política para mí pasa por la inquebrantable voluntad de ayudar a los uruguayos, cualquiera sea su color político. A las madres que se hacen cargo de sus hijos, a los jóvenes que buscan construir su destino en una sociedad cada vez más hostil y competitiva. Al jubilado que luego de una vida de trabajo no llega a fin de mes. Al empresario que arriesga, y al trabajador ejemplo de sacrificio y modelo de superación.
Por esta forma de entender la política es que no tengo pruritos ni complejos en reunirme con el Presidente de la República -o quien sea, que tenga la responsabilidad de gobierno-. Me reúno con el Presidente porque lo eligió la gente.
¿Qué dirigente político fue visualizado como el mayor opositor de Vázquez durante su presidencia? No temo en equivocarme al afirmar que yo. Sin embargo, ¿qué dirigente político mantuvo más reuniones con el entonces Presidente de la República para proponerle soluciones a los diferentes problemas que se le iban presentando? Tampoco me equivoco al afirmar que yo. Conflicto con Argentina, política energética, educación, estrategias de desarrollo regional, seguridad, política medioambiental, entre otros. Todos temas que dieron lugar a reuniones y presentación de documentos propositivos, incluso en la propia casa del Partido Nacional.
Lo que en cualquier sistema político del mundo es visto como un síntoma de madurez y diferencial positivo, acá es criticado. El diálogo para acordar, y la convicción para tomar decisiones. ¿Acaso no es eso lo que el mundo le reclama a los líderes europeos para salir de la crisis? Pues bien, quienes cultivamos esa cultura en Uruguay somos cuestionados.

Este es el primer contacto con los lectores de “Caras y Caretas”. A partir de hoy lo que van a leer en esta columna es la posición de un blanco. Un nacionalista. Como tal tengo vocación de gobierno, porque no podré reclamar lo que no fui capaz de ofrecer desde la Oposición. Así he sido siempre.

El pasado 28 de enero se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Wilson. Como expresó en la Explanada, “al país todo, al gobierno lo que se merezca”. Por eso, pero sobre todo por lo que él le dio al País es que para los wilsonistas nuestra obsesión es darle propuestas al país y su gente. A los hijos de los uruguayos, a los de hoy y a los de mañana, por eso requerimos políticas de Estado en Educación, en Seguridad, en asuntos Poblacionales y demográficos, en Descentralizar para establecer equilibrios territoriales. En definitiva oportunidades para los que no tienen otra garantía que la justicia social.

El gobierno ha apoyado medidas que fueron originadas por nuestro sector. Las propuestas que en legislatura pasada llevaron a que se me tildara de “golpista”, hoy están vigentes. Un breve repaso servirá al lector para reconocer esta realidad: se aprobó la Guardia Republicana, la transformación de cuarteles en cárceles, el traspaso de militares a la Policía, el Instituto de Rehabilitación, traspaso de vacantes del Ministerio de Defensa al Ministerio del Interior.

Este gobierno anunció darle prioridad a la educación, le asignó recursos que reclamaban los gremios, pero con la última ley de educación de 2008 su gobierno ha pasado a las corporaciones, -y aclaro- a las corporaciones no a los docentes, porque muchas veces han tomado medidas que van contra los propios maestros y profesores.

En tal sentido tomamos el llamado y hemos impulsado el acuerdo educativo desde el 19 de marzo de 2010. Le presentamos propuestas al gobierno y hemos arribado a algunos acuerdos que son relevantes. Reclamamos que la política reasumiera la conducción nacional de la educación, hemos planteado la sustitución de quienes se oponían a un plan de fortalecimiento de los centros educativos para darle más espacios de libertad y desacataron a la institucionalidad. Hemos apoyado una Universidad Tecnológica en el interior como ente autónomo. Y eso se ha logrado. No es menor.
Eso supone un cambio de paradigma, suponen cambios que dependerán de su gestión sí, pero que primero deben tener vida. Así que paso a paso. Nosotros no vaciamos el “vaso medio lleno” del Acuerdo porque ahí está en juego el modelo de sociedad que le dejaremos a nuestros hijos. No le haremos el juego a los que prefieren el boicot para poder seguir como estamos, para que nada cambie.

Desafiamos al sistema político y sindical a anteponer el interés general, el interés nacional por sobre la ventaja corta, sobre la visión de chacritas de poder y pensar en la sociedad en conjunto.

Este es para nosotros el concepto de NACIONALISMO DE RESPUESTAS. Un nacionalismo con Vocación Nacional y Popular. Una visión Wilsonista: justicia social, igualdad de oportunidades, premio al esfuerzo, cultura del trabajo y solidaridad. Un nacionalismo inclusivo, de patria grande.
Promovemos un proyecto Nacional y Popular al luchar por la inclusión de todos sin distinción, hemos bregado siempre por el desarrollo nacional integral, luchando contra el centralismo, sea éste territorial o institucional.

POPULAR porque siempre defendimos a la Patria como un todo, sin exclusiones, promoviendo reformas políticas y sociales para hacer partícipes del desarrollo y la riqueza nacional a todos los compatriotas. Luchamos por la igualdad, contra los privilegios y la discriminación. Concebimos a la persona humana como el centro y razón de toda acción política, y no reconocemos colectivo alguno, sea éste privado o estatal, que deba ni pueda ponerse por encima de ella.

Una sociedad de derechos pero también de deberes, porque el deporte nacional que practicamos es el de reclamar los primeros y olvidarnos de los segundos.

Jorge Larrañaga

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Los jóvenes junto a Daniel Peña en Canelones Galería: Larrañaga en ADM Galería: Larrañaga junto a los jóvenes. Galería: Presentación de “Propuestas para la Efectiva Defensa del Medio Ambiente, el Territorio y el Patrimonio Cultural y Artístico” Larrañaga en la Expoactiva de Soriano Homenaje a Wilson Ferreira Aldunate en Cementerio del Buceo Gira de Larrañaga por Paysandú