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Elección comunal

Febrero 8, 2010  
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Amondarain11Me animaría a asegurar que a esta altura de los acontecimientos todos estaremos de acuerdo en que las próximas elecciones departamentales son un exceso electorero. Y no sólo por la elección en sí, lo poco gusta y lo mucho cansa y hasta aburre, sino por otras muchas razones lógicas. La primera son los costos. En un país pobre y chico, donde incluso andando bien ocasionalmente de “fiducias”, no sobra la plata, no se puede tirar manteca al techo, como es separar las elecciones nacionales de las departamentales, en menos de seis meses.

El costo de cada una sale, como es de rigor, del bolsillo del usuario al fin de cuentas. Los millones de pesos o dólares que se pueden ahorrar juntándolas, como siempre se hizo en un solo evento, sin tener los gastos obvios de publicidad oral, escrita y televisada con cifras dimensionadas, se podría destinar para otros insumos más útiles y prácticos para las ciudades en este caso. En un solo “paquete” resumirían los costos hoy diversificados.

Por otra parte, hay una realidad muy humana al separar los comicios departamentales: los candidatos a estas se “reservan” para las mismas, donde expondrán sus naturales aspiraciones, y para las nacionales previas, donde la importancia es mayor por las responsabilidades trascendentes que están en juego, o sea el futuro del país, se retraen como ya suele pasar. Razón de Perogrullo. Nadie gasta, por amigo o partidario que se pueda ser, en candidaturas nacionales, si después se las retacean en las departamentales que les tocarán a ellos.

Por otra parte, y al ser honorarios lo cargos de ediles, mengua el natural interés que dirigentes o ciudadanos más preparados y capaces se interesen por esas posiciones que obviamente tienen gran trascendencia y también en los hechos, menguando en la realidad el nivel intelectual. No se puede pretender que gente que tiene profesiones, posiciones comerciales, intereses familiares y ocupaciones en general, las posterguen y gasten sus recursos propios y legítimos en una aventura curial política de muy dudosa utilidad personal si la piensa ejercer con honestidad y dedicación partidaria y patriótica.

Esto dicho objetivamente, sin perjuicio de afirmar que ningún cargo público puede ser honorario. Es de lógica irrefutable.

Pero la verdad es esa y ante la realidad consumada el Partido Nacional presenta para Montevideo dos figuras de reconocido prestigio y garantía intelectuales y morales a la Intendencia. Alianza Nacional del senador Larrañaga propone un economista de primer nivel y experiencia administrativa en variados organismos públicos y privados ocupados en su momento, como es la figura de Javier de Haedo. Y la UNA de Lacalle, a la ex diputada y ministra Ana Lía Piñeyrúa.

O sea, en las intendencias las ideologías si bien siempre tienen su importancia, es obvio por sentido común, que deben primar los aspectos técnicos, particularmente en lo económico administrativo donde resalta la figura incuestionable de Javier de Haedo, economista reconocido incluso a nivel internacional, por sus conocimientos, profesionalidad y honestidad, ideales para su aplicación en las necesidades de la gran ciudad.

La seguridad, hoy altamente cuestionada, red lumínica (Montevideo es una ciudad a oscuras) para combatir los delitos que a diario profusamente se manifiestan, los servicios de limpieza, donde si bien los contenedores son sin duda un acierto por su practicidad y comodidad, están en un estado deplorable sucios y desechos, el terrible problema de los cantegriles en Montevideo, que tanto se criticó y aseguró que iban a desaparecer, proliferan en mayor cantidad y dimensión con sus “carritos” de basura de gran riesgo para el tránsito y proliferación de la miseria.

EL problema vial donde las calles y avenidas a diario se están deteriorando con toda la problemática que para el tránsito ejerce en una ciudad que pretende ser turística y presenta un estado lamentable.

Como compromiso con la ciudadanía, Javier de Haedo se propone dialogar directamente con los barrios y sus ciudadanos que son los que sufren las carencias notorias.

Los planteos programáticos que salen en estos días expondrán las realidades y soluciones planteadas por ambas candidaturas. Orden, seguridad, y particularmente honestidad, terminando con escándalos como el de los casinos que tanto daño hizo.

Por Leopoldo Amondarain Convencional del Partido Nacional

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