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De todo como en botica

junio 10, 2010  
Archivado en Opinión



jdhaedoDesde mi columna anterior en Voces, la primera, a hoy, han surgido numerosos temas, lo que me lleva a querer tratarlos a todos, aún a riesgo de ser escaso en el análisis de cada uno, antes que a priorizar a uno por sobre el resto. Por eso el título elegido.

Primero, la marcha de nuestra relación con Argentina. Transcurrió un nuevo encuentro presidencial sin conclusiones claras para el público, pero, como expresé aquí hace dos semanas, debemos todos asumir que hay aspectos que no trascienden y que seguramente no tenemos toda la información para juzgar el desempeño de nuestro Presidente. Esta vez asomó un camino de solución, en la medida en que se expresó por la delegación argentina que si hubiera un fallo judicial que lo ordenara, se desalojaría el piquete en Puerto Unzué. Y, más aún, se estaría en las cercanías de un fallo judicial en la sede de Concordia que habilitaría ese proceso.

Segundo, la Asamblea General, con los votos del Frente Amplio, aprobó una fórmula para la integración de la delegación uruguaya en el Parlamento del Mercosur. Este órgano puede decidir su propia integración y los países de mayor tamaño y población impulsan una “representación proporcional atenuada”, es decir que se les reconozca más bancas que a los países de menor tamaño y población, pero no en proporción estricta con las respectivas poblaciones. En las elecciones de octubre el Frente Amplio no llegó al 50% de los votos. En el Parlamento sí tiene mayoría en ambas cámaras pero no la suficiente como para quebrar una proporción de paridad entre oficialismo y oposición si el número de bancas en disputa, como en este caso, es par, ya que son 18. El Frente Amplio impuso por mayoría simple su propia fórmula, con 10 bancas para sí mismo y ocho para la oposición (cinco para el Partido Nacional y tres para el Colorado), que no guarda relación con la realidad política del país. Creo que el Frente perdió, una oportunidad para dar una señal de que es partidario de políticas de Estado en temas como el de la política exterior, que es precisamente y por su naturaleza, uno cantado para el consenso nacional. Debería haber cedido una banca al Partido Independiente de modo que todos los partidos con representación parlamentaria local estuvieran representados en el del bloque. Tercero, he visto que la profesora Olivera ha vuelto a señalar, ahora electa, que no podrá bajar las patentes en Montevideo cuando sea Intendenta y que en todo caso sólo podría hacerlo si recibiera mayores transferencias desde el Gobierno Central. Si hay una cosa que le reconozco a Olivera es su previsibilidad: no se podía esperar otra cosa de ella. Así que de la situación actual, en la que los montevideanos huyen en la búsqueda de lugares donde pagar menos patente, porque en Montevideo es cara por la extraordinaria magnitud de su presupuesto, sólo se puede salir pidiendo a los ciudadanos del Interior que paguen más impuestos para que en Montevideo las patentes puedan bajar. En fin, ¡qué cinco años que nos esperan en la Capital! Cuarto, el Presidente manifestó su preocupación por la baja cotización del dólar, en su audición del viernes 4. Dijo que el aumento de la productividad no alcanza para compensar la caída del dólar.

Recientemente el Presidente del BCU acudió a indicadores alternativos a los convencionales, sobre tipo de cambio real, para relativizar la situación. Sin embargo, los indicadores que el propio BCU publica en su Web muestran una considerable pérdida de competitividad con todos los mercados excepto Brasil y niveles de tipo de cambio real muy inferiores en esos casos a los promedios históricos. El “atraso cambiario” con relación a los promedios históricos llega a superar el 20% con el resto del mundo y el 35% con fuera de la región.

Siguiendo la tradición de pegarnos al más caro del barrio, nos hemos ligado en esta oportunidad a Brasil, que es objeto de una burbuja financiera que tiende a fortalecer su moneda. El lunes 7 el MEF anunció que reforzará las compras de dólares a partir de la emisión de papeles en moneda nacional. O sea, más de lo mismo de lo que se venía haciendo por el BCU. Es el mismo perro con distinto collar. Las medidas deberían ir por el lado monetario, reduciendo al mínimo las tasas de interés que paga el Estado por papeles en moneda nacional, y también reduciendo al mínimo la emisión de esos papeles, que en mayo, sin ir más lejos, fue de unos US$ 140 millones netos de vencimientos. Alta oferta de papeles con tasas altas incentiva la entrada de capitales especulativos y tiende a deprimir más el tipo de cambio. Y debería evitarse entrar en el camino de las devaluaciones fiscales, mediante medidas tributarias sectoriales que compensen el bajo nivel del tipo de cambio para sectores concretos.

Quinto, y quizá el tema que más ha estado en el tapete en las últimas dos semanas, las modificaciones anunciadas a la tributación al IRPF y al régimen de secreto bancario. Sin entrar hoy al análisis de lo que se ha anunciado, creo que hay un elemento que no ha sido mencionado y viene al caso. Se ha dicho por parte de funcionarios del Gobierno que el propósito de la reforma en el IRPF no es “fiscalista” o recaudatorio, sino de tipo conceptual. Estimaciones privadas sitúan en unos US$ 30 millones al posible aumento de la recaudación que se puede obtener una vez que estén vigentes las nuevas normas tributarias. Sea la cifra que sea, y para reafirmar el propósito no recaudatorio de las medidas, haría bien el Gobierno en comprometerse a que todo peso que se recaude por esa vía se destine a reducir el mismo impuesto para quienes menos niveles de ingreso tienen. En este sentido,, sería pertinente que el Gobierno se comprometiera a subir el mínimo no imponible del IRPF y el IASS por un importe equivalente al de la mayor recaudación obtenida.

Por último, he leído y escuchado comentarios y análisis que advierten sobre algunos peligros implícitos en diversas acciones, omisiones, medidas o políticas que impulsa el Gobierno. Se habla de que el Gobierno tiende a ceder en materia de soberanía y a avanzar en materia de meterse en la privacidad de las personas. Ha habido connotadas figuras públicas que han coincidido en ese sentido, y enumeran “perlas” de un collar que a su juicio ya ostenta demasiadas.

Quienes sostienen que el Gobierno cede soberanía, señalan que se afloja ante la OCDE en materia de secreto bancario, que no se hace frente con firmeza ante la actitud del gobierno argentino con relación al conflicto binacional que ya lleva varios años, y que, como en el caso aludido del Parlamento del Mercosur, se cede ante los países más grandes en su pretensión de tener una mayor representación en ese órgano. También consideran que se avanza en cuanto a meterse en la privacidad de las personas, cuando se propone la flexibilización del secreto bancario, o la obligación de declarar activos financieros en el exterior, o la difusión por parte del BCU de la categorización y montos de deudas de las personas, o la eventual difusión de deudores de la DGI. Es cierto que todo ese collar, así planteado, es preocupante, pero en él hay de todo, ya que contiene cosas más o menos compartibles. En cualquier caso, no deja de ser una luz amarilla que se ha encendido y respecto de la cual deberemos estar muy atentos.

Javier de Haedo

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