`El partido que tenemos no interpreta a la gente´. Con el Dr. Jorge Larrañaga
Febrero 5, 2010
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El titular de Alianza Nacional, reciente candidato a vicepresidente por el Partido Nacional, mantiene agotadoras jornadas de trabajo con sus dirigentes de todo el país, con miras a las elecciones municipales de mayo. No oculta sus diferencias con el presidente del Directorio, doctor Luis Alberto Lacalle, ni con buena parte del espectro político. Rescata su “fluida” relación con el presidente electo, José “Pepe” Mujica, y habla de “ayudar al país”, una visión diferente de la que muestran Lacalle y el colorado Pedro Bordaberry. El siguiente es el resumen de una extensa conversación.
CARLOS LUPPI
El presidente del Honorable Directorio del Partido Nacional, doctor Luis Alberto Lacalle, habló en la reunión anual de su grupo, Unidad Nacional, en Rocha, de “construir el Partido Nacional del siglo XXI”, que será algo “que ni se imaginan”. ¿Qué opinión tiene al respecto?
No se ha hablado de este tema en el Directorio, que sesionó ayer. Las declaraciones del compañero Lacalle sorprenden, porque si vamos a tener un Partido Nacional que no vamos a conocer, eso significa que buena parte de lo que se ha hecho se ha hecho mal. Celebro el reconocimiento del doctor Lacalle en cuanto a que el Partido Nacional tiene que cambiar. Habría que recordar que en los últimos veinte años él ha sido electo tres veces presidente del Directorio. Si tenemos que construir un nuevo Partido Nacional del siglo XXI -en lo que estamos de acuerdo- es porque el que tenemos no interpreta a la gente. Algunos no comparten nuestra visión, señalada repetidamente antes de la elección interna, de que el partido tiene que representar al país entero y no permear una percepción de la gente de un partido antiguo, que no traslada el representar a la gente humilde de nuestra sociedad.
Entonces usted ratifica sus afirmaciones en cuanto a que el Partido Nacional debe revertir su imagen “de derecha” y dejar de ser “el que defiende a los ricos y a los aristócratas”.
Es la percepción que muchísima gente tuvo de nuestro partido en la última instancia electoral. Lamento que a muchos ciudadanos no les haya gustado mi opinión. No es que no queramos representar a toda la sociedad. Es la imagen que la gente se hizo de un proyecto político.
Usted me habla de la percepción de la gente, pero si uno lee el Programa del Partido Nacional va a encontrar una visión que muchos han considerado conservadora.
No. Parte del proyecto wilsonista estaba en el Programa. El problema fue de lenguaje, de comunicación hacia la gente y, de última, también es de menú electoral. Lo dijimos antes de la elección interna también, que condicionaba la nacional. Eso lo sabe un gurí de escuela.
Los carteles decían: “Sólo Larrañaga le gana a Mujica”.
A esta altura eso es una especulación.
Pero volvamos al tema central. Usted habla de un partido que no represente a los ricos y a los aristócratas. Sus propios dirigentes critican las estructuras actuales. ¿Cómo se logra ese partido con las estructuras de hoy?
Haciendo una profunda autocrítica, que revise lo que hemos hecho mal. De lo contrario, los cambios no van a ser tales. Es evidente que en la lucha política el Frente Amplio construyó un imaginario que permeó a la sociedad, por eso terminó predominando en la campaña electoral. Cuando en determinados temas nos alejamos de la gente, cuando en las políticas sociales no acompasamos los cambios culturales de nuestro país, cuando en las respuestas a los problemas del país nos quedamos antiguos en el diagnóstico y en la solución, entonces terminamos no representando” una visión de centro que en su momento definimos como de “liberalismo igualitario”, tal como está marcado en la reforma de la Carta Orgánica del partido que se realizó hace algunos años en la Convención de Florida.
¿Representa el economista Javier de Haedo, con fama de neoliberal, gestor del atraso cambiario, gobernante junto con Lacalle, esa imagen de partido de centro, volcada a los humildes, a la que usted alude?
Javier de Haedo tiene 48 años, es el economista más notorio y reconocido del Partido Nacional y ha tenido un cambio muy fuerte desde su proyección técnica a su aterrizaje político. Tengo la convicción de que va a representar un modelo moderno de partido, incluyente, donde ponga al ser humano en el centro de la política, con una visión, que compartimos, en donde la economía está al servicio del hombre v no al revés.
LOS OTROS
¿Considera que el Frente Amplio hizo todo mal en el gobierno de Tabaré Vázquez, como afirman algunos de sus correligionarios?
Por supuesto que no. Sería una tontería afirmarlo. Seguramente hizo muchas cosas bien. Sería absurdo negar que el doctor Vázquez tiene una muy buena imagen en la gente, que la ciudadanía interpretó los cambios en la salud, en los planes de emergencia, v otros, como avances, que obviamente eran vistos como positivos, donde además, según encuestas de opinión pública, hay una clara percepción de que la situación económica ha tenido mejorías notorias, fundamentalmente por reflejo de la bonanza externa.
A la luz de estas reflexiones, ¿usted mantiene un buen relacionamiento con el Frente Amplio?
Yo aspiro a mantener un buen relacionamiento con el Frente Amplio y con el presidente electo, con quien mantenemos un fluido diálogo. Nuestro deseo es ayudar al país. Éste es un tiempo de gobierno, de dar respuestas, de dificultades externas, de dar soluciones, en el que el político se enfrenta al dilema de hacer lo que prometió en la campaña. Ahora el presidente electo y el Frente Amplio deben ayudar en este proceso, respetando a la oposición, reconociendo que la oposición tiene derecho al contralor en los entes autónomos, en las empresas públicas y en los organismos del contralor. El contralor de la oposición no es una concesión graciosa del oficialismo de gobierno, sino un derecho por representar a cerca del 50% de la población del país.
LAS ELECCIONES MUNICIPALES
Ayer por la tarde usted estuvo reunido varias horas con todo su “estado mayor”, senadores, diputados y candidatos a las elecciones municipales de mayo, trabajando con miras a esa instancia clave. ¿Qué nos puede decir al respecto?
Queremos ayudar al partido a que en las elecciones municipales tenga la mejor performance, a que tengamos un resultado positivo en todo el país. Acá no hay un interés sectorial prevalente, sino un interés general de que haya equilibrio en el sistema político de Uruguay y donde la gente le adjudique a nuestro partido la mayor cantidad de gobiernos departamentales para no seguir construyendo una acumulación de poder en una sola fuerza política. Para eso estamos en Alianza Nacional. Por eso luchamos desde su fundación. Por eso nací a la vida política desde el interior de la República, integrando el Grupo de Intendentes del Cordobés en 1994, Alianza Nacional en 1997. Y a partir de dos diputados, logramos construir la mayor renovación que hubo en el Partido Nacional en los últimos veinte años en el proceso electoral del 2004, y que quizás por errores propios no pudimos mantener en 2009, lo cual a nuestro juicio supuso un fuerte retroceso.
De acuerdo a las encuestas de opinión, las cifras parecen muy favorables al aumento de las intendencias en poder del Frente Amplio en desmedro de las que están en manos del Partido Nacional ¿Qué puede decirnos al respecto?
La campaña electoral todavía no ha comenzado.
El doctor Pedro Bordaberry, un día sí y otro también, marca con talante peculiar sus diferencias con el Partido Nacional. A ese talante se opone un conjunto de ciudadanos colorados y nacionalistas que ha hablado de buscar un entendimiento bipartidario para frenar al Frente Amplio. ¿Qué opina al respecto?
No estoy de acuerdo con alquimias electorales contra nadie. Y no estoy de acuerdo con un “partido rosado”, no estoy de acuerdo con las “familias ideológicas”. No quiero hacer un frente parecido al Frente. Creo en mi partido, como el gran instrumento que la Patria se dio para construir su destino, como decía Wilson. Yo no voy a estar en un “partido rosado”. Y que el doctor Bordaberry marque el perfil que quiera marcar. Está muy bien. Es muy diferente a nosotros. Es diferente a nosotros, y en buena hora.
Carlos Luppi para Caras Y Caretas




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