Jorge Larrañaga: “Alianza Nacional nunca puede ser vista como un apéndice del Frente Amplio”

Algunos miembros de Alianza Nacional (AN) cuestionaron la relación que el líder de esa agrupación, Jorge Larrañaga, mantiene con el presidente de la República, José Mujica. En diálogo con En Perspectiva, el senador Larrañaga dijo que “la forma como se puede presentar una determinada relación entre el presidente de la República y parte de la oposición no es lo principal, es lo accesorio”. El legislador consideró que “AN nunca puede ser vista como un apéndice del Frente Amplio (FA). AN es Partido Nacional (PN)”, y añadió: “El PN no tiene futuro si AN no tiene futuro”. Opinó que “es bueno y tremendamente positivo que los referentes políticos, más allá de las trincheras y los partidos en los que estén, puedan dialogar para buscar soluciones”, pero aseguró: “Cuando nos tenemos que oponer nos oponemos. Cuando tenemos que ser duros con el Gobierno lo somos”.

EMILIANO COTELO:
El sector Alianza Nacional (AN) del Partido Nacional (PN) debatió ayer sobre la relación entre su líder, Jorge Larrañaga, y el presidente de la República, José Mujica. En la reunión se analizó especialmente de qué manera debe plantarse Alianza como oposición frente al Gobierno.

Al encuentro asistieron más de 60 dirigentes de todo al país, algunos de los cuales cuestionaron que Larrañaga mantuviera una relación tan estrecha con el Gobierno. Sin embargo, Larrañaga defendió su conducta y los resultados para el país, incluso los eventuales resultados de tipo electoral de una actitud como la que viene manteniendo.

Estamos en comunicación con el senador Jorge Larrañaga. En la prensa de esta mañana me llamaron la atención dos enfoques. Uno es el titular del diario La República, que dice: “Rebelión en la granja de Larrañaga”. El texto dice que “en el encuentro en el club de pesca Noa Noa, el diputado Javier García pidió un papel más opositor y el diputado Jorge Gandini pidió otro perfil cuando no se están tratando los temas de fondo”.. Por otro lado, la crónica de El País titula: “Alianza buscará comunicar mejor la relación de Larrañaga con Mujica”. Parece que ahí estuvo uno de los nudos del debate.

JORGE LARRAÑAGA:
Una cosa es el contenido y otra cosa es el envase.

EC – A ver…

JL – El envase no puede ser lo principal. La forma como se puede presentar una determinada relación entre el presidente de la República y parte de la oposición es lo accesorio. Lo principal es que el país advierta que el sistema político uruguayo tiene madurez en sus integrantes y que desde la oposición también se pueden construir soluciones para la gente. Tantas veces nos criticaron diciendo que no teníamos ideas ni alternativas. Sin embargo, las mismas ideas y las mismas alternativas que planteamos y fueron negadas en el Gobierno anterior ahora son acogidas por este Gobierno. Me refiero a hechos concretos, no a palabras: cuartel de Punta de Rieles transformado en cárcel; Guardia Republicana; pasaje de soldados del Ministerio de Defensa al Ministerio del Interior; asignaciones familiares dobles para hijos de familias rurales; Instituto Nacional de Rehabilitación para adolescentes infractores; modificación en el planteo de los coordinadores departamentales que terminaron siendo regionales; respuesta a una política exterior en materia de aprobación del tratado de Unasur, entre otros temas que han sido aportes no para ser funcionales al Gobierno sino para ser funcionales al país. Estamos buscando que el PN recupere credibilidad, vigencia frente a la gente, legitimidad para decir que aspiramos a ser Gobierno y que se nos otorgue lo que estamos dispuestos a dar cuando somos oposición. Me parece que esto aporta credibilidad a quienes estamos en la actividad política para hacer que la política no sea un instrumento al servicio de vanidades personales sino un instrumento al servicio de la gente.

EC – El diputado Jorge Gandini, que está satisfecho con el posicionamiento de Alianza, dice: “No todos los gestos políticos dejan contenta a la militancia, que a veces puede querer una relación más dura y confrontativa”. ¿Ustedes palpan eso?

JL – Todos tienen razón; son estimados compañeros que realizan aportes en el sentido de procurar ayudar. Pero siempre nos preguntamos: la misión de la militancia, del entorno más cercano de quienes actuamos en la actividad política, ¿es la visión de la gente? Yo estoy absolutamente convencido de que no tiene por qué coincidir con la visión de la gente. En política uno tiene que hacer lo que cree que está bien. Estamos procediendo en bien del país no siendo pertinaces en el no ni complacientes con nadie, buscando la construcción. Esto sucede cuando uno cree que está procediendo bien ayudando al país, por ejemplo en materia de seguridad. También cuando tenemos que aportar ideas para tener un país más seguro y una sociedad que no esté presa –porque una sociedad que tiene a la gente presa hace que pierda la libertad– o cuando tenemos que aportar constructivamente, como lo ha hecho el licenciado Daniel Corbo en la cumbre educativa, frente a un modelo obsoleto de educación.

EC – ¿Ayer en la reunión de la dirigencia de AN se ratificó esta forma de relacionarse con el Gobierno?

JL – Por supuesto que se ratificó y por supuesto que vamos a seguir en esta línea. Más allá de tomar en cuenta expresiones de compañeros que también tienen sus razones sobre cómo se presenta el relacionamiento.

EC – Según veía, se estuvo de acuerdo en que la relación debe ser “más institucional, y no una relación de amistad entre Larrañaga y Mujica”.

JL – Es posible que desde el punto de vista formal sea necesaria una mayor institucionalidad. Pero reconozcamos que es imposible preservar esa suerte de formalidad y de institucionalidad con un presidente tan especial como el presidente Mujica, que aparece a fin de año en el Parlamento en forma inédita –creo que nunca había ocurrido– pidiendo a los coordinadores de bancada poder saludar a los senadores de la oposición. Estas cosas hacen al diferencial del sistema político de nuestro país. Creo que es bueno y tremendamente positivo que los referentes políticos, más allá de las trincheras y los partidos en los que estén, puedan dialogar para buscar soluciones. Quizás los compañeros tengan razón en que en la forma como se presenta el relacionamiento puede estar la visión que la gente tenga del papel del PN en la oposición. Estoy convencido de que el proceso de formación de las decisiones en la gente son grandes trazos que se van formando acumulativamente, no se forman en cinco o seis meses o en un año, sino en un período de Gobierno. Creo que la política tiene que revalorizarse y ejercerse modernamente. El ejercicio moderno de la política supone alternativas y que la oposición pueda trasladar ideas al Gobierno. Si hay madurez en el Gobierno para aceptar y ser receptivo, esas iniciativas se pueden viabilizar para ser soluciones para la gente. Estas ideas que ahora está aprobando el Poder Ejecutivo en materia de seguridad, como la cárcel de Punta de Rieles, la Guardia Republicana, pasar militares al Ministerio del Interior, se las propusimos al Gobierno de Vázquez en 2008 y se nos trató de golpistas. Ahora, un Gobierno de izquierda con otro presidente, con otra constitución, lleva adelante nuestras iniciativas. ¿Quién cambió? Cambió la fuerza política que gobierna, cambió el presidente de la República. Entonces, ¿qué significa? Que teníamos razón. Esas cosas van a ser en beneficio de la gente. Se encontraron 700 plazas para resolver el problema del hacinamiento de los presos. Vamos a tener mejor seguridad porque vamos a tener una Guardia Republicana con 900 integrantes. Vamos a tener 1.000 soldados vestidos de policías que tras una formación que van adquirir en los próximos tiempos van a dar presencia policial para tener seguridad. Entonces, ¿qué importa? Importa el resultado.

EC – A cualquier dirigente político también le importa el impacto electoral de una actitud como la que tiene un sector en la oposición.

JL – Es cierto.

EC – ¿Este es un posicionamiento beneficioso desde el punto de vista electoral, o AN terminará siendo vista como un apéndice del Frente Amplio (FA), y por lo tanto la gente dirá “que siga el FA”?

JL – AN nunca puede ser vista como un apéndice del FA. Alianza Nacional es Partido Nacional. Ni siquiera pasa por quien habla. El PN no tiene futuro si AN no tiene futuro. Esto quizás pueda ser motivo de una charla mucho más larga, pero la pregunta es también al revés: ¿un partido o un sector es productivo en función de los resultados electorales que recoge o de las respuestas positivas que logra para la población? Si todo es especulación política, si todo termina siendo una suerte de orejeo de cómo me va en términos electorales, pobre país.

EC – El antecedente del segundo Gobierno del doctor Julio María Sanguinetti, en el que desde la oposición Alberto Volonté, presidente del directorio blanco en la época, fue visto por muchos como una especie de primer ministro de Sanguinetti, sobrevuela estas discusiones que se dan hoy en el PN hoy. A Volonté no le fue bien electoralmente en la siguiente elección.

JL – Estamos hablando de algo completamente distinto. Son situaciones diferentes, actores políticos diferentes, roles diferentes. Nosotros no estamos en una relación de esa naturaleza. Nos movemos por iniciativas legislativas que hemos presentado. Y si las presentamos en el período anterior y no fueron llevadas, ¿cómo no las vamos a apoyar ahora cuando son aceptadas por este Gobierno? Nosotros no somos primer ministro de nadie, no somos apéndice de nadie, somos PN. ¿O acaso la gobernabilidad de Wilson lo transformaba en un apéndice de Sanguinetti? ¿O acaso la expresión reiterada en el partido de que lo que es bueno para el partido es bueno para el país lo transforma en cómplice del Gobierno de turno? Yo creo que no. La nueva forma de hacer política es buscar resultados para la ciudadanía. Esto es lo central. No puede haber confusiones. Cuando nos tenemos que oponer nos oponemos. Cuando tenemos que ser duros con el Gobierno lo somos. Por ejemplo, en el tema tributario. No es posible que estén dando el espectáculo circense de discutir en la prensa la política tributaria que van a aplicar, cuando tienen un programa de Gobierno que cumplir. Por ejemplo, cuando decimos que en la parte educativa el Gobierno se quedó con una parte de la misa, hace caso a los corporativismos gremiales en vez de a los resultados de una educación pública que se va cuesta abajo en la rodada porque no tiene resultado de calidad y hay una altísima deserción de muchachos que no estudian ni trabajan. Por ejemplo, cuando criticamos la política exterior, que en muchos casos es errática. En todos esos casos estamos jugando el papel de oposición. Aquí no hay confusiones. Quienes tenemos verdadera certeza en el camino que elegimos, quienes tenemos firmeza en nuestras convicciones, quienes estamos convencidos de lo que estamos postulando, lo llevamos adelante sin temor a esas especulaciones que nos confrontan con nadie para ser nosotros mismos y para revitalizar a un PN que no puede mimetizarse con una oposición pertinaz en el no.

EC – ¿Sienten la necesidad de diferenciarse de Unidad Nacional (UNA) en el PN, y por otro lado del Partido Colorado? Desde el punto de vista del análisis que usted hace, ¿esta actitud es un beneficio porque marca contraste con otras actitudes y por lo tanto le da un perfil?

JL – Tenemos afectos profundos por los compañeros de UNA, son nuestros compañeros. Nosotros no hacemos oposición en función de los demás. Ni de dentro del partido ni de fuera. Wilson decía: “Nosotros somos nosotros”. Eso no dice nada pero a él le quedaba muy bien. AN es AN, y si tiene que apoyar y respaldar al país no siendo funcional con el Gobierno sino con el país lo va a seguir haciendo, porque entiende que es su deber.

EC – También es una manera de marcar un perfil. Tiene sus riesgos, como queda claro en la medida en que dirigentes del propio sector lo discuten.

JL – No es apuntar a un perfilismo ni a un internismo; es apuntar a lo que está bien para los uruguayos. Yo quiero tener respuestas y resultados. A los 54 años he llegado a un tiempo de mi vida en el cual como político siento la obligación de dar respuestas y hacer en la oposición lo que reclamaría si fuera Gobierno. Esto me parece central.

EC – ¿Este tema volverá a tratarse en otro ámbito de AN o ya está?

JL – Lo vamos a seguir tratando. Por supuesto que vamos a seguir escuchando a queridísimos compañeros que también pueden tener razón. Vamos a tener un ejecutivo provisorio para trabajar hacia el congreso que seguramente vamos a tener el 7 de mayo. Las estrategias no se hacen públicas sino que van sufriendo modificaciones en función de los acontecimientos políticos. Como decía un paisano en mi pueblo: de acuerdo al sapo, la pedrada. Tenemos que ser consecuentes. Criticábamos al Gobierno de Vázquez porque no tenía relación con la oposición. Este Gobierno renovó los organismos de contralor y le dio participación a la oposición en los entes autónomos. Tenemos que ser consecuentes, si no, nunca nos sirve nada.

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Transcripción: María Lila Ltaif
Escuche la entrevista a Jorge Larrañaga

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Fuente: espectador.com