La IMM y ADEOM
marzo 4, 2010
Archivado en Opinión
Durante el inicio de la actual campaña preelectoral hacia la IMM, se me ha preguntado más de una vez acerca del sindicato ADEOM, y el relacionamiento que tendremos en el caso de ser electo Intendente.
Este tema está permanentemente sobre la mesa y en las preguntas de los periodistas, debido a la elevada injerencia que ese sindicato ha tenido en la gestión municipal en los últimos años. Injerencia debida no a acciones de gobierno sino a declaraciones, planteos y reclamos a las autoridades municipales, pero que en última instancia terminan condicionando las acciones de gobierno.
Son preguntas cantadas de los periodistas en las entrevistas de esta campaña. ¿Cómo piensa relacionarse con ADEOM? ¿Qué opina de la actuación del sindicato municipal? ¿Va a tener diálogo con ellos? Y tantas otras por el estilo.
Lo primero que hay que tener presente es el rol de cada uno en esta historia. El Intendente Municipal es elegido por más de un millón de ciudadanos para gobernar. El sindicato es elegido por sus afiliados (la mayoría de los casi nueve mil funcionarios) para representarlos. La función de gobierno es indelegable y no es compartible, aún cuando hubiera afinidades políticas y partidarias con el sindicato o con cualquiera otra corporación.
En mi opinión los gobiernos municipales del Frente Amplio no definieron claramente esos roles, quizá por afinidad partidaria, y se entró en una zona de confusión, por lo que hubo por momentos una especie de cogobierno.
Sin embargo esa estrategia (si lo fue) o esos hechos consumados (si lo fueron) no parecen haber dado buenos resultados ya que ha habido una avalancha de reclamos en forma permanente y hasta juicios hacia la IMM correligionaria.
Yo sé dialogar con los sindicatos. En 1990 encabecé, por el lado del gobierno del Partido Nacional, un diálogo inicialmente secreto con el PIT-CNT, diálogo que culminó con acuerdos de mediano plazo de recuperación salarial con resultados extraordinarios. Mi contraparte fue mi apreciado colega Juan Manuel Rodríguez y también muchos y muy importantes dirigentes sindicales de la época pueden dar fe de ello.
Pero dialogar no es confundir los roles. Dialogaremos hasta las últimas consecuencias. Pero no delegaremos en modo alguno la función de gobierno ni cederemos en absoluto en el ejercicio del principio de autoridad.
Los buenos funcionarios municipales pueden estar tranquilos que con nosotros les irá bien. Mejor que ahora. Habrá un sistema de incentivos que premie el esfuerzo y los resultados para los montevideanos que pagan sus impuestos y esperan un retorno acorde con ese pago. Construyamos una Intendencia al servicio de los vecinos y no tengamos más a los vecinos al servicio de la Intendencia.
Javier de Haedo para Montevideo.comm








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