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Larrañaga: «Para ganarle al Frente hay que abandonar los viejos manuales»

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El líder blanco cuestionó las «estructuras partidarias maquilladas» para el uso de «los mismo actores»

Qué quiere que le diga? Contento no estoy», responde el lider blanco Jorge Larrañaga (Alianza Nacional cuando se le pide que haga un balance del año electoral que terminó en las elecciones municipales del 10 de mayo. La escasa alegría de Larrañaga se basa en datos fríos. «En las internas perdimos. No logré el objetivo de ser el candidato único del Partido Nacional y me siento responsable de eso. En las elecciones nacionales como partido tampoco conseguimos ninguno de los resultados. Ni ganamos las elecciones ni evitamos que el Frente Amplio alcanzara la mayoría parlamentaria. Y votamos mal en Montevideo y Canelones», dice el senador blanco aunque reconoce que su sector logró una bancada poderosa y repuntó en las municipales.
De cualquier manera, Larrañaga dijo a El Observador que el Partido Nacional tiene que realizar una autocrítica y «atender el mensaje» que le dio la sociedad.
Además consideró que, para ganarle al Frente Amplio, esa colectividad debe dejar de lado «los viejos manuales» y convertirse «en una alternativa más grande» que represente al «centro» político.

Una vez usted dijo que si declarara que no está en campaña política ni su propia madre le creería. «Los políticos siempre estamos en campaña, el que diga lo contrario, miente», dijo. ¿En qué campaña se encuentra luego de cumplido el año electoral que terminó el 10 de mayo?
En la campaña de trabajar por la gente como lo hice en toda mi vida política. En campaña para que el Partido Nacional sea la mejor herramienta y la única y real alternativa al Frente Amplio. Los problemas de la gente no nacen cada cinco años, hay que buscar las soluciones los cinco años, más allá de que los políticos vivamos en función de sorbos quinquenales.

¿Y qué evaluación hace de ese período electoral que empezó en las internas y terminó en las municipales?
En las internas perdimos. No logré el objetivo de ser el candidato único del Partido Nacional y me siento responsable de eso.En las nacionales como Partido tampoco conseguimos ninguno de los resultados. Ni ganamos las elecciones ni evitamos que el Frente Amplio alcanzara la mayoría parlamentaria. Y votamos mal en Montevideo y Canelones.En este contexto en octubre, Alianza Nacional logró una votación satisfactoria. Se obtuvieron 16 bancas en diputados y cuatro en el senado, con 300 mil votos, lo que nos permite hoy tener una muy buena bancada. Pero hay que mirar el bosque. Creo que lo más relevante es que la sociedad nos dio un mensaje que debemos escuchar. Tenemos que asumir la autocrítica: no llegamos a la mayoría de los uruguayos. ¿Qué quiere que le diga? No estoy contento.

¿Usted qué va a hacer para cambiar esa realidad?
Hay que trabajar con la gente teniendo claro que somos la oposición, frente a gobiernos que han perdido la oportunidad del crecimiento económico. Que no han mejorado la educación, que no aseguran la paz y tranquilidad ciudadana, entre otras cosas. La política es realidad, si no se ajusta a la realidad estamos en el mundo de la fábula, de lo abstracto, en la filosofía, pero no en la política que interprete al ciudadano. Hay que entender que la sociedad cambió. No podemos quedarnos con manuales viejos. Los nacionalistas tenemos que ser nosotros mismos y esto quiere decir que tenemos que ser un espacio de verdadero centro, moderno. Eso no quiere decir desideologizarse, al contrario, solo con las ideas claras se puede representar a una sociedad dinámica y con nuevos desafíos.

Pero, más precisamente ¿qué puede hacer el Partido Nacional para ganarle al Frente Amplio en 2019?
Los blancos podemos ganarle al Frente en 2019 únicamente si nos reconciliamos con los intereses nuevos que están presentes en una sociedad que cambia permanentemente. Al Frente se le gana con una alternativa más grande, con un espacio social y cultural, y por ende político, más grande. No hay nada más político que eso. Y no hay desafío más blanco que eso.

¿Qué significa eso de «una alternativa más grande»?
Hay que ser capaz de representar a cada vez más gente, a más diversidad, siendo inclusivos, integradores. Con una construcción social y política representativa, sin etiquetas, sin la redistribución de los mismos actores políticos en nuevas, artificiales y maquilladas estructuras partidarias. No es haciendo de los partidos un «chicle». Sino que los partidos sean la gente.
Pero para llegar a esas decisiones acerca de la renovación partidaria habría que ponerse de acuerdo dentro del Partido Nacional. Y en el partido hay diferentes visiones sobre ese punto.
Mire, lo que hay que hacer es interpretar la realidad. Porque ella manda. Pero fíjese en el Frente Amplio que de la oposición ha mutado al Frente Amplio en el gobierno.

Porque es diferente estar en la oposición y en el gobierno.
Pero aún desde que ejerce el gobierno ha cambiado también. Resulta que los cambios en el Frente no importan. En los partidos de la oposición los cambios son contradicciones insostenibles…todo eso es un absurdo. Los blancos tenemos que aferrarnos a ciertos valores permanentes, como la libertad, la equidad, la tolerancia, el Estado de Derecho, la defensa de la ley, los derechos humanos, la defensa del porvenir educativo como herramienta fundamental para la verdadera y auténtica justicia social. Desde esos valores podemos construir una propuesta lo suficientemente abarcativa, creíble y sustentable. La política no se bastardiza, son los seres humanos los que la envilecen. La lucha tiene que ser por ser mejor y no para intentar trepar por encima de los demás, a cualquier precio.

Volviendo a las municipales ¿cómo valora los resultados? Usted suele decir que no hay que atribuirse victorias ni sacarle el cuerpo a las derrotas, entonces ¿cuál fue su responsabilidad en la derrota que sufrió el Partido Nacional en Paysandú, el departamento desde el que usted se lanzó a la actividad política? ¿También se hace responsable de la muy baja votación del Partido Nacional en Montevideo?
En las elecciones municipales ganan y pierden los candidatos. Sobre la base de una gestión o tener la ilusión de llevar adelante una gestión. Cada departamento representa una elección completamente diferente. Allí las realidades y los menú electorales son distintos. Las polarizaciones se generan en función de los deseos o no de alternancia política. Es como el precepto bíblico: cosecharás en función de la siembra. Lo de Paysandú para mí tiene una significación especial por ser donde nací a la vida política, y tiene infinidad de explicaciones. Todos tenemos responsabilidades en política.

¿Qué pasó con la candidatura de Álvaro Garcé? ¿Por qué no prendió en muchos nacionalistas de la capital?
Más allá de las estupendas condiciones de Álvaro Garcé, todos saben que nuestro candidato era Jorge Gandini. Y por encima de las especulaciones, es claro que en función del menú es el resultado. Los candidatos hacen a la oferta política, condicionan los resultados de los eventos electorales. No se precisa ser muy inteligente para sacar esta conclusión.

¿Y cómo ve el ingreso a la política de Edgardo Novick? Algunos blancos le dieron la bienvenida al Partido de la Concertación. ¿Usted también se alegra por el desempeño del empresario?
Siempre es bueno que haya gente que quiera ingresar a la actividad política, y si es para aportar ideas, para querer cambiar la realidad, bienvenido sea. No solo por Novick, sino por muchos otros que se sintieron llamados por la actividad política. Casos menos conocidos en Montevideo, por ser de Artigas, son los de Pablo Caram y Mario Ayala. Hace poco que están en la política y hoy Caram es el intendente electo y Ayala el diputado por el departamento.

¿El Partido Nacional debe intentar ejercer un único estilo de oposición al gobierno de Tabaré Vázquez o es inevitable que haya diferencias entre Alianza Nacional y Todos?

Cada sector ejerce la política de acuerdo a su forma de ver la realidad, de analizar las acciones de gobierno y de acuerdo a la matriz ideológica que le da sentido de ser. Cada sector va a ejercer la mejor oposición que esté capacitado a hacer. En muchos casos coincidiremos –ojalá sean los más– y en muchos no. Y no hay que hacerse demasiado drama por eso, porque los consensos artificiales o los disensos forzados son percibidos por la población como falta de honestidad intelectual. El Frente se divide cuando le sirve y le conviene y nadie se llama a sorpresa. En el Partido Nacional debemos desdramatizar las etiquetas que se nos pretenda poner.

En las últimas semanas hubo cuestionamientos por parte de sus propios compañeros a los legisladores Rodrigo Goñi y Verónica Alonso, a quienes se acusó de cortarse solos en distintos asuntos. ¿Los líderes partidarios deberían hacer jugar su peso para poner orden en las bancadas?
Lo único que voy a contestar a esto, es que el Partido Nacional no es un regimiento militar.

Entonces, volviendo al principio y a aquello de la campaña permanente ¿tendremos otra vez una disputa entre Larrañaga y Lacalle Pou en 2019? ¿Tiene pensado insistir en llegar a la Presidencia de la República?
Mire, si le contesto esta pregunta, creo que no estaría respetando a la gente. ¿A usted le parece que la gente está interesada en eso? Yo creo que no. Es tiempo de trabajo.

Fuente: El Observador

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