Más y mejor escuela pública

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Es norte de nuestro proyecto revalorizar la educación pública, a nuestros docentes, enriqueciendo la propuesta educativa de nuestros niños.

La defensa de la escuela pública debe estar al margen de las contiendas partidistas y de política menor. Por eso elegimos el camino de la propuesta antes que la mera crítica. En ese sentido, el pasado martes 29 nos reunimos con el Director General de Primaria Maestro Héctor Flority las principales autoridades del Consejo de Educación Inicial y Primaria, y le llevamos propuestas para la mejora educativa.

Creemos que la escuela pública debe ser el centro de las políticas sociales. Existen fortalezas de la red pública que componen las 2362 escuelas públicas.

En términos de cobertura, de difusión territorial que llega a todos los rincones del país, y su impacto en el entorno, lo que pasa en la escuela repercute globalmente sobre el conjunto de las familias de la sociedad. Simbólicamente la escuela tiene un lugar muy cercano a la familia, sigue disponiendo de una fuerte representación social y es valorada como lugar de cuidado y crecimiento. La maestra es un referente reconocido.

También es cierto que la infraestructura escolar está sub-utilizada. La escuela permanece cerrada casi 100 días por vacaciones y unos 80 días más que corresponden a sábados, domingos y feriados. Ello totaliza unos 180 días en 365 del año en que no se usa la infraestructura escolar.

Eso puede y debe ser cambiado. Puede replicarse una experiencia que nació a partir de un proyecto de UNESCO y que se aplica en Brasil, Guatemala, Argentina y México, donde se suma a lo pedagógico, otras funciones, culturales, artísticas. Por eso planteamos que las escuelas públicas deberán ser el centro de políticas sociales

En este enfoque las políticas sociales pasarán a ser coordinadas y aplicadas sobre unidades micro-territoriales con centro en la escuela pública de cada zona.

La aplicación de un programa social comprensivo y coordinado a nivel local permitirá dar coherencia y sumar los efectos de las distintas políticas sectoriales a nivel del núcleo familiar, para desarrollar las capacidades y potencialidades de ésta para su adecuada integración a la sociedad. Esto supondrá un uso más intensivo de las escuelas.

Le propusimos a las autoridades algunas acciones: Durante los días sábado y domingo, así como en períodos vacacionales, las escuelas públicas implicadas en el programa permanecerán abiertas a la comunidad y sus familias. En una primera instancia, el plan operará en forma progresiva sobre unas 100 zonas donde se ubican los hogares con mayor riesgo social.

Se trata de transformar a la escuela de los hijos en escuela de la familia entera, como espacio y centro de irradiación cultural a toda la comunidad.

En la escuela se radicarán un conjunto de servicios sociales, de recreación y ofertas de cursos no formales e informales dirigidos a los jóvenes y adultos para mejorar la calidad de vida, hábitos alimenticios, prevención y promoción de salud, apoyos psicopedagógicos así como capacitaciones en programas de empleo social que mejoren las oportunidades laborales y los emprendimientos productivos de los miembros de las familias.

Del mismo modo se ofrecerán espectáculos artísticos, musicales, teatrales, danzas, etc.

Aquí importa evitar la situación de calle de niños y adolescentes que los expone a adicciones y riesgos, para ofrecerles un ámbito de cuidado y protección enriquecido con propuestas sanas de recreación y actividades formativas a cargo de profesionales.

Este enfoque permitirá que sobre una misma unidad institucional operen dos tipos de funciones diferenciales aunque articuladas: una función pedagógica con un sentido educativo fuerte y una función de animación cultural y de promoción y protección social.

De ninguna manera la acción de programas sociales destinados a la familia y con centro en las escuelas, puede debilitar o desvalorizar la función educativa que cumplen estas, que deben mantener su protagonismo y primacía en el nivel escolar correspondiente. Se debe preservar, siempre, la función específica de la escuela para el grupo de niños escolarizados.

Por el contrario, consideramos que el nuevo enfoque de políticas sociales permitirá extraer hacia esta nueva área, servicios complementarios de carácter asistencial o promocional que hoy se cumplen por el personal docente y dentro del horario escolar.

A la vez, de la articulación de los esfuerzos culturales y de promoción social focalizados en la familia, puede esperarse una potenciación de la educabilidad y mejores condiciones para el logro de aprendizajes.

Jorge Larrañaga