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Gustavo Coronel sugiere proponer un monumento que recuerde el Campamento Artiguista

Febrero 7, 2010  
Archivado en Noticias


coronelEstudiante de abogacía, político y blanco por razón y corazón, subdirector del INJU, Cónsul en Concordia, edil y ahora candidato a intendente de Salto.

Este viernes a la noche fue proclamado por la Convención Departamental del Partido Nacional como uno de los tres candidatos que pugnarán por ser el próximo intendente de los salteños. Gustavo Coronel le contó a EL PUEBLO algunos detalles de su carrera política, la que comenzó a temprana edad continuando con una tradición familiar, que lo llevó a tener destacadas responsabilidades en gobiernos anteriores, de donde justamente resurge una vieja propuesta realizada cuando fue Cónsul en la vecina orilla en vísperas de la recordación de los 200 años del Éxodo del Pueblo Oriental y su posterior establecimiento en el Campamento del Ayuí.

- ¿Salteño de pura cepa?.
- Nací en Salto y estuve hasta los 18 o 19 años cuando me fui a estudiar a Montevideo. Si lo medimos como hacemos a veces los políticos por eventos electorales, estuve en Salto hasta principios del 80, ya la interna del 82 me encontró con un año radicado en Montevideo y vinculado al Movimiento Por la Patria. Fui de los que viajé de Salto a Montevideo con la tarjetita de presentación al que era uno de los triunviros del Partido Nacional que era el Esc. Dardo Ortiz.
Me presenté en el estudio del Esc. Ortiz con una recomendación de mi padre para ingresar a la militancia montevideana, entonces él me vinculo a la juventud de Por la Patria, cosa que no abandonamos más y donde conocimos a Wilson y a todos sus legisladores. Tuvimos mucha conexión con Fernando Oliú porque éramos los dos de origen salteño, una mente preclara, fundamental en nuestra formación, y con otros jóvenes, entre ellos Francisco Gallinal, mi gran amigo Jorge Gandini con el cual recorrimos muchos caminos juntos en la vida política, Pablo Ithurralde, Javier García, muchos compañeros, los cuales hoy han ocupado u ocupan cargos a nivel de partido, en el Directorio y de gobierno también.

- ¿En su caso lo de ser blanco viene de cuna?.
- Sin duda, es inevitable que para mí además de ser blanco por razón también está toda la parte del corazón y el sentimiento, es una grata carga que uno no puede eludir. Hay un muy pequeño margen que quizás tengamos esta rama de los Coronel para sentir la libertad de poder optar, es muy chiquito, casi casi que no hay opción, mientras vivió el abuelo no se podía ser nada más que blanco… y creo que con mi padre también, hubiera sido un gran disgusto que un hijo abrazara otra causa política.

- Y ahora que es padre, ¿cómo ve esa relación con sus hijos?.
- Sabe qué pasa, yo no les puedo imponer un partido, pero si debo, tengo el imperioso deber de hacerlo respetar, por su familia, sus ancestros, las causas por las cuales su familia y sus ancestros dieron sus bienes, su vida, su tiempo, entonces ahí inevitablemente les estoy inyectando un profundo nacionalismo, al mismo tiempo que les estoy inyectando ya desde chiquitos sin querer, o quizás queriendo, no sé, el bichito de la política, porque también les hago respetar y vivir la actividad que su bisabuelo y abuelo llevaron adelante, y que hoy yo llevo adelante. Para ellos es una cosa cotidiana a veces decir, “papá, te acompaño a la Junta”, y si bien ellos hacen sus dibujos en los papeles, ya toman como algo normal ir a la Junta, como he visto en el caso de algún edil frenteamplista también, cosa que me gusta además porque hace que haya desde niño un grupo de jóvenes que tomen casi como natural lo que es la actividad política y el juego de la democracia.

- ¿Qué fue a estudiar a Montevideo?.
- Fuimos a estudiar abogacía, carrera que hicimos alternando con muchísima política. En el año 82 estuvimos en las internas, en el 84 acompañamos la candidatura de (Alberto) Zumarán, allí luego estuvimos un tiempo en el cual le dimos un fuerte impulso a la carrera, terminamos la Procuración, pero luego ya nos metimos de lleno en el proyecto que Wilson nos indicaba a la juventud de Por la Patria, de la organización de la juventud, de los campamentos que armamos con Gandini que en aquel entonces era el secretario general, luego fue Pablo Ithurralde. Más tarde tuvimos el doloroso episodio de ir viviendo la enfermedad de Wilson y hasta planificar, como lo hicimos días previos, su funeral. Porque a cargo de toda la organización de su funeral no protocolar sino logística estuvo su juventud de Por la Patria, la que estuvo en la guardia durante toda la noche, la que estuvo a cargo de su salida y en el cementerio.

- En 1989 el Partido Nacional gana las elecciones con el Dr. Luis Alberto Lacalle y durante ese período de gobierno es creado el Instituto Nacional de la Juventud (INJU), dirigido por Jorge Gandini, a quien usted acompañó en esa gestión.
- Exactamente, Gandini fue el primer director, fue el creador del proyecto que impulsamos a través del Ministerio de Educación y Cultura donde había un porlapatrista, Guillermo García Costa, respetado y querido amigo más conocido por nosotros como “el polilla”. Con García Costa pudimos hacer aquel instituto que fue no solo una obra del Partido Nacional sino de las organizaciones juveniles y sociales que eran de toda clase y color político o no político, y que estaban trabajando junto a la juventud. Allí llevamos adelante todo aquello que fue realmente revolucionario para un gobierno nacionalista como el del Dr. Lacalle, en donde hombres jóvenes como Jorge (Gandini), yo que era el subdirector, supimos llevar adelante un organismo que se transformó en una Dirección de las que tenía el Ministerio, donde además llevamos una agresiva política de captación de recursos por cooperación extranjera. El INJU llegó en algún momento a manejar cifras muy pero muy importantes, millonarias en dólares por concepto de cooperación internacional con el gobierno del Japón, sobre todo también aprovechamos excelentemente bien todo el relacionamiento previo y posterior a lo que fueron los festejos y recordación por los 500 años del descubrimiento de América, en donde los españoles tiraron prácticamente la casa por la ventana para festejar.
– Posteriormente regresa al gobierno el Dr. Julio María Sanguinetti y usted continúa con una responsabilidad institucional al ser nombrado Cónsul en la ciudad de Concordia.
- Exacto, por dos o tres cosas. Porque teníamos una formación humanística y jurídica, porque habíamos tenido todo el relacionamiento internacional importante con España y con los organismos para Latinoamérica con la Comunidad Europea, y también fue factor decisivo el que yo hubiese estado trabajando estrechamente vinculado al Movimiento Propuesta Nacional de Álvaro Ramos quien posteriormente fue designado Canciller (de la República), quien fue el que nos confió los destinos del Consulado en Concordia, sin duda teniendo presente que nosotros podíamos hacer algún trabajo de integración, que era una de las cosas más importantes a las cuales se aspiraba también en la frontera del río Uruguay, teniendo en cuenta que yo era de la zona. Y nosotros llevamos adelante una importante tarea desde dos organismos que desgraciadamente hoy los hemos visto desaparecer, o por lo menos no tienen la presencia que tenían en aquellos momentos como fue el Comité de Frontera, organismo que nucleaba a distintos agentes tanto gubernamentales como no gubernamentales…

- En el contexto de un Mercosur que estaba dando sus primeros pasos.
- Exactamente. El Comité de Frontera Salto – Concordia, atendíamos también el Comité de Frontera Monte Caseros – Bella Unión. Lo otro era una gran comisión que para mí habría que reeditar, se trata de la CODEFRO (Comisión de Desarrollo Fronterizo), radicada en las cancillerías, esa comisión tenía miembros del Ministerio de Economía, de la OPP, de las intendencias municipales del litoral y otros organismos, y su objetivo era lograr el desarrollo fronterizo uruguayo – argentino, en donde recuerdo de las primeras reuniones plantearse los atisbos de un proyecto de poner una papelera cerca de Fray Bentos y que bueno, eso tendría que ser debidamente analizado a nivel de la CODEFRO a los efectos de lograr minimizar los impactos ambientales, mira tú.

- ¿De qué año estamos hablando?.
- Estamos hablando del año 1997.

- Dentro de las tareas que tuvo al frente del Consulado, hoy está reeditando una propuesta realizada por aquellos tiempos que tiene que ver con la recordación de los 200 años del “Éxodo del Pueblo Oriental” que se va a estar cumpliendo exactamente el año próximo.
- En el año 1997 y por la visita de un historiador y amigo, en aquel momento diputado, el Prof. Daniel Corbo, discípulo de (Juan Ernesto) Pivel Devoto, lo llevé a visitar lo que sería las inmediaciones de donde hubiera estado en las márgenes del arroyo Ayuí, el Campamento del Ayuí. Con él reflexionamos la destacada importancia que tenía ese sitio, él decía que era más importante que el “Solar de Artigas”, porque allí fue dónde Artigas pasó un tiempo en el exilio pero en el Campamento del Ayuí nace el concepto de la Nación Oriental, la Patria más allá de fronteras, la Patria Peregrina, allí es donde unen de una vez por todas y para siempre los lazos orientales con orientales formando una comunidad.
Me pareció siempre a mí que en ese cruce en la esquina de las termas de Concordia, donde están las estaciones de servicio, más tarde o más temprano se iba a hacer allí una obra vial que zanjara ese punto que era de frecuentes accidentes de tránsito. Entonces le presenté el proyecto de hacer algo relativo por la cercanía que tiene donde hubo de estar el campamento en aquella época, estamos hablando de diciembre de 1811 – enero de 1812, en esos días se produjo el cruce y se estableció el campamento, fue cuando hablamos con el intendente de Concordia de aquellos días, (Juan Carlos) Cresto, quien nos confirmó que estaba en los planes hacer allí una rotonda y que con gusto, si Uruguay aportaba el monumento, podían hacerse las gestiones para que allí hubiera un recordatorio del Campamento del Ayuí. Un recordatorio que no solo debe ser al Gral. Artigas como conductor de masas o Protector de los Pueblos Libres sino que tiene que tener especial invocación a lo que fue el Pueblo Oriental y las penurias que tuvieron que pasar para acompañar a Artigas a allí.
Era el año en que andábamos con Ofelia Piegas, el Dr. Ariel Villar, Vicente Cisa y con mi padre, por los pueblos de las afueras de Concordia buscando aparcerías criollas que vinieran a las primeras ediciones de La Redota, todas personas apasionadas con la historia del artiguismo y del éxodo… y vinieron, y siguen viniendo hasta el día de hoy.
- Esta idea que rescata de aquellos años coincide con la reunión de Mujica con el gobernador de Entre Ríos donde se habló de los 200 años de La Redota.
- Sin duda, y de esa invitación a recordar el campamento del Ayuí en el valle del Ayuí, como dijo (Sergio Daniel) Urribarri, y tiene que ver además con una culminación que tiene que tener este tema de La Redota, porque La Redota de Ofelia Piegas y de tantos otros que trabajan con ella y que trabajaron en el pasado, no puede terminar simplemente de este lado sino que tiene que tener, me parece, el ícono fundamental y central del otro lado del Uruguay, donde se asentó el campamento y donde allí convivieron los orientales, codo con codo, creando esos lazos para el resto de su historia, mientras los charrúas le cuidaban la caballada de este lado a Artigas.
Entonces, tiene que ver con lo que habló el presidente electo con el gobernador, tiene que ver con todo lo que se viene desarrollando desde hace tanto tiempo con La Redota, tiene que ver conque no debemos desperdiciar ni por un momento esa rotonda que ya se construyó, es decir que los argentinos cumplieron con su parte. Y tiene que ver con lo que a mí me gustaría, que el gobierno nacional hiciera suyo esto, y hasta por qué no, lanzara un concurso, un llamado de ideas, inclusive evitando el frío y caro bronce de los monumentos, que recreara en otros materiales, no solo el busto o la figura ecuestre de Artigas sino La Redota en sí, con la carreta como protagonista de lo que fue, la china, el gaucho, el caballo, todo eso creo que tiene que estar plasmado en lo que es un ejercicio de orientalidad, y en lo que es un resurgir de la idea de Artigas de que en estos pueblos las fronteras son difusas cuando hablamos de artiguismo.

- No podemos terminar la entrevista sin preguntarle qué siente al haber sido proclamado el viernes a la noche candidato a intendente por su Partido Nacional.
- Responsabilidad. En la familia siempre los cargos políticos o las postulaciones han sido mucho más una pesada responsabilidad a llevar con honradez y dignidad política que como una celebración. Pesa mucho más la responsabilidad y que lo nuestro pueda servir al partido para su crecimiento y para la sociedad salteña. Hoy lo que me surge es eso, una gran dosis de responsabilidad.

Entrevista de Leonardo Silva para 10minutos.com.uy

PERFIL DE GUSTAVO CORONEL

Su familia se conforma con sus padres Juan y Chichí, su esposa María José a quien conoció haciendo política en 1985 “y que hasta ahora viene aguantando”, junto a Blas Ignacio y Juan Martín, sus hijos.

Es del signo de Capricornio, “me gusta creer en Dios… pero me divierte el horóscopo”, afirma sonriente. Es hincha de Nacional y de Dublín Central. Terminar sus estudios de abogacía es su asignatura pendiente.

Las pastas son su comida preferida. De tener tiempo, sus hobbys serían la fotografía y el automodelismo. Lo que más le gusta de la gente es la confianza, mientras que lo que menos le gusta de las personas es la desconfianza.

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