Volvamos ya al equilibrio fiscal
Febrero 8, 2010
Archivado en Opinión
Se conocieron los números fiscales de 2009. Con esto, ya se puede pasar raya a la gestión del gobierno de Vázquez en esa materia. Si bien formalmente los gobiernos cambian el 1º de marzo, los números que quedarán son los correspondientes a los años calendarios. Comparar los datos de los últimos 12 meses de cada gobierno podrÃa ser más preciso, pero en los hechos ni en marzo ni en abril ni en varios de los primeros meses de su gestión, un nuevo gobierno puede cambiar el rumbo de las finanzas públicas. Asà que quedémonos con los años calendarios y no innovemos.
Una precisión metodológica previa. Los números que voy a expresar acá serán, en todos los casos, en términos del PIB que estimo en US$ 32.544 millones en 2009. En cada caso, el numerador será la suma de los datos de los 12 meses de cada año que se refiera, tomándose para cada mes la cifra en pesos corrientes dividida por el dólar promedio mensual respectivo. Es algo más preciso que tomar, como suele hacerse, la suma en pesos de los 12 meses del año, dividida entre el dólar promedio anual.
Voy a intentar responder cuatro preguntas: ¿qué pasó con las finanzas públicas en 2009?, ¿qué pasó en los cinco años del gobierno que se termina?, ¿cómo quedan las cuentas públicas al cierre de 2009?, y ¿qué elementos hay que tener en cuenta para el futuro?
Primero, qué pasó con las finanzas públicas en 2009. Para comenzar, basta recordar la meta establecida para 2009 en la última Rendición de Cuentas que produjo el equipo del ministro Astori y compararla con la cifra ahora observada para el mismo perÃodo: de aquel déficit proyectado en 0,4% del PIB, se pasó a este déficit de 2,2% del PIB, cinco veces y medio el proyectado hace un año y medio. Por otro lado, si se comparan los resultados fiscales de 2008 y 2009, se pasa de un déficit de 1,4% del PIB al referido 2,2% del PIB. Se suele “culpar” por este desvÃo a los problemas de generación de electricidad, o, más genéricamente, al costo de la energÃa, pero no es correcto. El resultado primario y corriente (antes de inversiones e intereses) de las empresas públicas (EEPP) mejoró entre 2008 y 2009 en 0,7% del producto, por lo que las EEPP ayudaron en vez de complicar las cosas. Claro está que ese resultado es aún pobre, alrededor de la mitad del que deberÃa ser.
Entonces tenemos por un lado un deterioro fiscal de 0,8% del PIB y por otro lado una mejorÃa en el resultado primario y corriente de las EEPP de 0,7% del producto. O sea que el deterioro vino por otro lado y hay que buscarlo en el Gobierno Central (que incluye al BPS). En el conjunto de GC y BPS, el gasto primario y corriente subió en 2,0% del PIB el año pasado, mientras que sus ingresos sólo subieron en 1,0%. El resto del deterioro se explica por el conjunto integrado por BCU, BSE e Intendencias Municipales, que empeora en 0,3% del PIB, y en las mayores inversiones del GC y las EEPP.
Segundo, qué pasó en los cinco años del gobierno que termina. El resultado fiscal de 2004 fue de -1,8% del PIB y el de 2009, de -2,2% del PIB, pero en el camino se llegó casi al equilibrio fiscal (-0,1% del PIB en 2007). Entre 2004 y 2009, hay un importante deterioro en el resultado primario (antes de intereses) del GC (empeora en 1,2% del producto) y de las EEPP (empeoran en 2,1% del producto). A precios de 2009, un deterioro de casi mil millones de dólares. ¿Cómo se compensó? Primero, por menores pagos de intereses del GC por 2,1% del PIB y segundo, por una mejorÃa en los resultados del BCU (también intereses) por 0,8% del producto.
Los menores pagos de intereses se debieron principalmente a dos cosas. Una, las condiciones favorables de los mercados financieros mundiales durante la mayor parte del perÃodo, que permitieron sustituir deudas caras por deudas más baratas, y en particular por deudas en UI, con cupones considerablemente menores a los de dólares. Dos, a la caÃda del tipo de cambio real, desde un nivel por encima del equilibrio a uno bastante por debajo, como el actual, en un mundo en el que el dólar se debilitó. El gobierno que termina aprovechó esa situación esencialmente exógena y se la gastó.
Obsérvese que entre 2004 y 2009, el PIB habrá crecido 34,1% (asumo 1,8% en 2009). En igual porcentaje subió el gasto total del sector público no financiero (SPNF) en términos reales, pero con la particularidad de que el gasto primario subió en 46,2% y los pagos de intereses bajaron en 24,4%. Del lado de los ingresos, se observa que en conjunto subieron 29,0% en términos reales, pero los del GC y el BPS subieron algo más que el PIB, 35,9%, mientras que el resultado primario y corriente de las EEPP bajó en 36,8%.
Tercero, cómo quedan las cuentas públicas al cierre de 2009. Quedan, antes que nada, con un déficit importante, de 2,2% del PIB, algo más de US$ 700 millones. Y quedan ahà a pesar de que la economÃa está en un nivel de actividad por encima del de la tendencia de largo plazo. Quedan con el mismo gasto público total de 2004, pero con el gasto primario habiendo avanzado en la misma medida en que retrocedió el pago de intereses por las razones anotadas. Un gasto primario de 26,5% del PIB es una mochila pesada para sobrellevar en tiempos como los que se vienen, menos amigables a nivel mundial que los pasados. DeberÃa volver a ubicarse en el nivel promedio de los cinco años anteriores, entre 24 y 24,5 por ciento del producto. Eso significa ir, ya en 2010, al equilibrio fiscal y recuperar un superávit primario de 3% del producto, de modo de estar preparados para entrar en la zona de turbulencias en la que muy posiblemente entraremos en 2011.
Cuarto, qué elementos hay que tomar en cuenta para el futuro, que pueden relativizar esas cifras. A lo largo de esta nota señalé dos, los pagos de intereses y el impacto fiscal de las EEPP. Puede haber otros: por qué camino transitará nuestra tasa de crecimiento económico en los años venideros; cuál puede ser el impacto fiscal de la polÃtica monetaria en tiempos de volatilidad; etcétera. Volvamos a los dos primeros.
En el caso de las EEPP, hace algunas semanas señalaba la inconveniencia, de las rebajas de tarifas dispuestas antes de fin de año en los casos de Ancap y UTE. Ambas empresas tuvieron resultados financieros negativos en 2009: en Ancap por cuarto año seguido y en el caso de UTE por segundo año consecutivo. En estos años hubo problemas importantes, de costo de generación, que dejaron a ambas empresas con mayores deudas. Cuando el clima y los mercados mundiales dan un respiro, hay que aprovecharlo para llenar los pulmones, para cancelar esas deudas que tarde o temprano habrá que volver a asumir cuando las condiciones vuelvan a mudar. La recuperación financiera de UTE y Ancap para recomponer su superávit primario y corriente, es además el único camino que tiene el gobierno entrante para ir rápidamente al necesario equilibrio fiscal.
En cuanto a los pagos de intereses, el año próximo las tasas volverán a subir y las nuevas deudas serán más caras que las que se vayan amortizando. Y el dólar estará bastante más arriba que ahora, y con él, los pagos de intereses. El nuevo gobierno ya no podrá contar con el beneficio de pagos de intereses aún menores, sino que, por el contrario, deberá ver crecer la cuenta respectiva.
JAVIER DE HAEDO PARA E&M




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