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Percepción y realidad.

enero 31, 2010  
Archivado en Opinión



bandera_uruguayLa fina distinción entre lo que la gente percibe de nosotros y lo que somos, es de las cuestiones más difíciles de establecer en la vida cotidiana. La política no escapa a ello. Por esto es oportuno reflexionar y hacer algunas consideraciones sobre los intereses que representa la política, y qué pretende y quiere representar nuestra colectividad partidaria.

Nuestro Partido tiene que tener una visión nacional, comprensiva de la República, por eso hemos sido y pretendemos ser el Partido de la Nación entera. Debemos tener una perspectiva inclusiva, humanista desde el punto de vista social y político.

Somos Nacional además, porque hemos bregado desde el fondo de la historia por un desarrollo territorial con sentido integral, luchando contra los centralismos perimidos y excluyentes.

Encarnamos la expresión popular porque defendemos al país como un todo, promoviendo reformas políticas y sociales que tuvieran como receptores de las mismas al ciudadano, a la gente, procurando que participen del desarrollo y la riqueza nacional.

El Partido Nacional tiene que tener esa sensibilidad social que hace que la persona sea entendida como centro de la política. Si la ciudadanía así no lo percibe dejamos de ser lo que somos y lo que queremos representar. Toda vez que eso nos pasó, perdimos.

Somos y debemos ser un Partido popular porque luchamos por la igualdad, contra los privilegios y la discriminación -cualquiera sea su fuente, ya sea económica, de lugar de origen o clase social-, porque la igualdad es presupuesto básico de la libertad y de la calidad democrática.

Está en la génesis del ser nacionalista, la inclaudicable defensa de los sectores menos favorecidos. Debemos ser el Partido del débil y no del fuerte; esa es nuestra fuerza moral y ética que nos posiciona como colectivo de vanguardia, a pesar de tener más de 173 años. Es lo que defendemos y a quienes defendemos lo que nos da identidad, la cual no se construye en base a la lógica de los opuestos, no somos la negación de nadie, sino que tenemos una identidad positiva, que nos ubica en el espectro político por valores y principios propios.

Ahora, tenemos que pensarlo, tenemos que decirlo y tenemos que proyectarlo a la gente. La gente tiene que percibir que defendemos lo que decimos y lo que pensamos.

Durante nuestra Presidencia del Directorio promovimos una modificación de la Carta Orgánica donde nos definimos como liberales igualitarios y solidarios. Esta visión, parte de nuestra identidad partidaria, nos posiciona como formación política de centro.

Por eso la vigencia de un proyecto político debe estar en lo que representamos, no en la sumatoria de los unos contra los otros.

En definitiva, somos un Partido con vocación nacional y popular. Eso somos y eso queremos ser. Quizás sea distinta la percepción y sensación que de nosotros se tenga.

No podemos aceptar que nuestro Partido sea identificado con un barrio o con una clase social. El Partido Nacional debe ser el Partido de la gente, un Partido en estado de Asamblea que discute, debate y se empapa de los problemas reales y cotidianos. Por eso debemos seguir modernizándolo, en la forma de relacionarnos para llegarle al ciudadano en nuestra verdadera y auténtica esencia, no diluirnos en las etiquetas. No quedarnos en los análisis de “gabinete”, no eludir la crítica, no resignarnos frente a lo difícil, luchar para representar a la mayor cantidad de compatriotas.

No somos neutrales ante los problemas, y la suerte de los uruguayos. No estamos al servicio de ningún interés que no sea el nacional, no servimos a círculos de amanuenses que muchas veces rodean el poder para servirse de él.

Somos el Partido de la Nación.

Hoy hay un estigma sobre el Partido, y eso es lo que queremos revertir, debemos mostrar nada más y nada menos que hemos sido, a quienes hemos defendido para recuperar credibilidad en la gente. Hemos perdido en la imposición de las etiquetas. Muchas veces nos las han puesto; lo hemos permitido. No se trata de acusar a nadie, sino de cambiar un modo de ver la política que nos ha llevado a resultados por todos conocidos.

Esa es la opinión que se recoge de la militancia partidaria, en todos los pagos de la Patria.

Nuestra vocación es trabajar por el Partido y su unidad, siempre con el mismo ímpetu, tanto cuando tuvimos la suerte de ser mayoría partidaria pero también cuando nos toca estar en minoría. Pero sin callarnos, expresando lo que sentimos, respetuosamente, pero con la firmeza de un Partido que es mucho más cuando escucha al ciudadano más humilde que cuando se encierra en cúpulas dirigenciales presuntamente iluminadas.

Respeto pero no estoy de acuerdo en salir, a menos de tres meses de las elecciones municipales, a buscar fórmulas electorales para pretender vencer al oficialismo. Cuando un proyecto se inicia de esa forma termina perdiendo.

El día que perdamos nuestra identidad nacionalista perderemos la justificación de porqué nacimos a la vida política.

Ese camino no será el nuestro.

Jorge Larrañaga

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