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Luces y sombras del año que se va

diciembre 27, 2010 by  
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No soy original al utilizar mi última columna del año para destacar sus aspectos más salientes, por no caer en el trillado concepto de “balance”. Voy, entonces, a referir aquellos temas que he encontrado más relevantes en el año que termina.

Primero, en el campo de lo macroeconómico, un año en términos generales muy bueno. Hace un año, la encuesta de expectativas del BCU mostraba para 2010, una previsión de crecimiento económico de 3%, una inflación de 6,4%, un dólar en $ 21,10 a fin de este año y un déficit fiscal de 1,7% del PIB. Terminaremos creciendo mucho más (más de 8%), con más inflación y menos tipo de cambio, o sea más caros en dólares de lo previsto, y con menos déficit fiscal, el que estará cercano a cero si se lo ve debidamente. ¿Por qué semejante “error” de estimación? La respuesta es muy sencilla: porque el mundo y la región generaron el marco para ello. A estar por las proyecciones del FMI en el World Economic Outlook y por las previsiones de las respectivas encuestas de expectativas de los bancos centrales de Argentina y Brasil, en todos los casos el “error” fue el mismo: habrá más crecimiento del previsto y mayor encarecimiento en dólares del proyectado. Sin ir más lejos, se esperaba que este año las materias primas no petroleras crecieran 2,4% y terminan el año creciendo casi diez veces esa tasa.

Lo que queda en el “debe” es lo mismo que ya se venía arrastrando desde los ejercicios anteriores: por un lado, que dado el punto del ciclo económico en el que estamos, deberíamos tener un resultado fiscal aproximadamente dos puntos del PIB mejor que el que tenemos; por otro lado, el atraso cambiario que existe con relación al promedio del resto del mundo y más aún con fuera de la región. La combinación de políticas económicas hace propicio el atraso cambiario y nada ha cambiado en ese sentido, más allá de un cierto activismo del Poder Ejecutivo por evitar una mayor apreciación real del peso uruguayo, lo que logró hacer en este año a pesar de que en la mayor parte del mismo el BCU le jugara en contra, empapelando el mercado con títulos a tasas absurdamente altas que fomentan la entrada de capitales especulativos y el cambio de portafolio. Y, como marco general, seguimos pegados a la suerte de Brasil, como un estado brasileño más, para bien y para mal.

Segundo, la Ley de Presupuesto, que está elaborada sobre supuestos optimistas, de mantenimiento del mundo actual por cinco años más; que establece que se habrá de gastar todo peso que ingrese, en rubros poco flexibles que hacen a las finanzas públicas vulnerables ante un cambio de escenario externo; que deja abierta una brecha considerable entre la generación de recursos genuinos en pesos (superávit primario) que resulta insuficiente para enfrentar las necesidades de dólares del Gobierno Central; y que hace caer todo el “esfuerzo” de abatir la deuda como porcentaje del PIB en el crecimiento económico y en la inflación en dólares y nada en el ahorro, o sea nada de esfuerzo real.

Tercero, y esto es muy bueno, 2010 trajo un nuevo gobierno que a priori era visto a la izquierda del anterior y que, sin embargo, mantuvo las líneas principales de las políticas de país, de Estado o de largo plazo que caracterizan al Uruguay, lo que lo vuelve previsible y atractivo. Naturalmente, con énfasis propios y leyes del péndulo mediante, pero sorprendiendo más gratamente a opositores y menos a parte de la propia izquierda (Frente Amplio y Pit-Cnt). Dicho sea de paso, sorpresas ambas más debidas por el momento a palabras que a hechos.

Cuarto, y esto es debido principalmente al presidente Mujica, estamos terminando un año con un clima político excepcional entre gobierno y oposición. Más allá de las discrepancias propias de la actividad política y de gobierno, Mujica es el principal responsable de ese buen clima y la piedra de toque para ello fue la invitación que realizara a la oposición a integrar puestos de dirección en la administración pública, sin tener necesidad ni obligación de hacerlo, al contar con mayoría propia en el Senado. Es también un punto a favor del Presidente haber nombrado un mejor gabinete que su predecesor, si consideramos el nivel técnico y la edad de los ministros. Y, finalmente, pero no menos importante, es también su virtud haber dado entrada en la discusión de proyectos de ley a sectores de la oposición en vez de usar el método del brazo enyesado tan utilizado en el período anterior.

Quinto, merece destaque entre los aspectos salientes del año que termina la advertencia realizada hace pocas semanas por Ernesto Talvi quien, viendo la película desde afuera de la política, denuncia que se aprecia una tendencia preocupante a la concentración de poder y al debilitamiento de las garantías institucionales y los derechos ciudadanos que deben regir en una democracia plena. Para ello hace un prolijo relevamiento de más de diez puntos en los que a su juicio se dan situaciones preocupantes. Tomadas de a una, varias de ellas dan, ciertamente, para la preocupación, y puestas todas juntas como hizo Talvi, realmente asustan.

Sexto, hasta hace pocos días se observaba al gobierno paralizado por los ataques provenientes desde parte de su interna y desde los sindicatos. Para mi gusto se dejó ir las cosas demasiado lejos, pero lo cierto es que desde hace algunos días el panorama cambió, el gobierno pasó a la acción y parte de las fuerzas hostiles ya han comenzado la retirada. Si desde la oposición se criticó lo primero, es justo que se elogie y se apoye al gobierno por el cambio de actitud.

Séptimo, el año termina con el balde de agua fría recibido por la sociedad por los resultados de las pruebas PISA sobre el desempeño de los estudiantes en áreas claves de la educación. Los resultados fueron insatisfactorios y muestran que estamos estancados en términos absolutos y, por lo tanto, en retroceso en términos relativos, a pesar de las crecientes porciones del presupuesto público que se destinan al sector. Muestran también que nuestra tasa de crecimiento económico a largo plazo está comprometida por esta situación en la medida en que la calificación de los recursos humanos es la principal limitante del crecimiento y el principal factor diferencial entre los países. Lo más grave del caso es, sin embargo, que quienes nos gobiernan y nos habrán de gobernar en los próximos lustros, son y serán producto del sistema educativo vigente.

JAVIER DE HAEDO

Enseñanza: la verdadera autonomía

diciembre 20, 2010 by  
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Se conocieron hace algunos días los resultados de la prueba PISA correspondientes al año 2009. Esa prueba, que en esta oportunidad se realizó en 65 países, tiene el propósito de evaluar el desempeño de los alumnos de 15 años de edad en las áreas de comprensión lectora, cultura científica y razonamiento matemático.

Al igual que en otros indicadores sociales y económicos, Uruguay se encuentra entre los primeros lugares en América Latina (segundo detrás de Chile), pero como el continente registra resultados malos, venimos a ser algo así como vicecampeones de segunda o tercera división. Uruguay quedó ubicado en el puesto 47 entre los 65 países participantes de la evaluación, es decir en el tercio inferior de la tabla de posiciones. Los resultados del informe muestran que en nuestro país el 42% de los estudiantes obtienen resultados insuficientes en las áreas evaluadas, situación que se agrava en los niveles socioeconómicos más bajos. Dicho sea de paso, la evaluación alcanza a quienes estudian y obviamente no alcanza a quienes trabajan y no estudian y a quienes ni estudian ni trabajan, que son un porcentaje elevado y creciente en nuestro país, lo que ciertamente deteriora aún más los resultados obtenidos.

La desigualdad entre diferentes contextos socioculturales es en nuestro país mayor a la que se observa en los otros países y en particular en aquellos de América Latina. Y en Uruguay la desigualdad es mayor en la educación de lo que lo es en otros indicadores, donde resultamos más igualitarios que los otros países del continente. Obsérvese, a modo de ejemplo, que de los estudiantes de contextos socioculturales desfavorables, casi el 70% no llegaba, al momento de realizarse esta prueba, al umbral de competencia en lectura, mientras que en el contexto muy favorable, ese porcentaje resultaba inferior al 8%. Una vez más, al igual que cuando analizamos los resultados del Índice de Desarrollo Humano, comprobamos que en nuestro país coexisten (y a pocos kilómetros de distancia, a cuadras en algunos casos) Finlandia y Angola.

Viene al caso destacar otro aspecto muy relevante de los resultados de la prueba PISA: no existe correlación, a diferencia de lo que uno a priori podría esperar, entre el PIB de los países y su desempeño en la prueba. Es decir que hay países con muy buen desempeño educativo a pesar de no ser países ricos y algunos de estos que son superados por países de menor desarrollo relativo. Lo mismo que vale entre países, vale hacia dentro de un mismo país, ya que se pueden encontrar experiencias con excelentes resultados en contextos socioculturales adversos, como Ernesto Talvi se ha encargado de enfatizar en sus últimas exposiciones públicas, en los casos de Harlem, en Nueva York, y del Liceo Jubilar de Casavalle, acá en Montevideo.

Entonces no es cuestión de dinero, o, al menos, sólo de dinero; es esencialmente cuestión del sistema educativo, del sistema de incentivos y del modelo de gestión. Es más cantidad de horas y es también más calidad de horas. Es también compromiso y capacidad del equipo docente e involucramiento de los padres. Es autonomía de gestión, como en el caso del Jubilar, que es un liceo gratuito para los estudiantes, al igual que los liceos públicos, pero financiado por el sector privado. Talvi mostró que los recursos asignados por estudiante en la enseñanza pública son suficientes para financiar la mejor educación disponible.

Por otra parte, la prueba muestra que en nuestro país, en el contexto sociocultural más favorable sólo hay instituciones privadas, mientras que en el menos favorable, sólo hay públicas. La conclusión es obvia: quien puede pagar enseñanza privada, huye de la pública y lo hace. Ciertamente no era así hasta hace tres décadas cuando había familias con alto poder adquisitivo que optaban por enviar sus hijos a escuelas y liceos públicos.

Estos resultados sólo pueden sorprender a quienes siguen creyendo que somos un país culto y educado porque casi toda la población es alfabeta. Y muestran que una gran proporción de nuestros jóvenes no va a estar en condiciones de desempeñarse satisfactoriamente en el mundo actual.

También pueden verse sorprendidos algunos distraídos que no entiendan cómo es posible que nuestro país no progrese en estas pruebas a pesar del creciente presupuesto asignado a la enseñanza pública. De hecho, Uruguay participó en los últimos tres ciclos de las pruebas PISA, de 2003, 2006 y 2009, y se lo observa estancado, sin progresar.

Es notorio que al cabo del gobierno pasado se llegó al objetivo de asignar el 4,5% del PIB para la enseñanza pública partiendo desde niveles considerablemente inferiores, tanto en el porcentaje como, especialmente, en el PIB. En el actual período se decidió mantener ese 4,5% pero sobre un PIB cada vez mayor, que se estima crecerá en el quinquenio más de 25%. O sea que, hablando en plata, en 2015 habrá un 25% más de recursos en términos reales, a valores constantes, que en 2010.

Pero es igualmente notorio que desde el gobierno no se optó por pedir a cambio de los mayores recursos, mejores resultados. No se utilizó un sistema de incentivos que premiara con más presupuesto a quienes obtuvieran mejores resultados. Allá fue el dinero a cambio de nada y entonces nada cambió, seguimos en 2009 igual de mal que en 2006 y que en 2003. Y en esta materia estar igual en un mundo crecientemente competitivo y que demanda cada vez más capacidades, es un enorme retroceso.

A partir de los datos que mensualmente informa el MEF en materia fiscal, podemos observar la evolución de los egresos correspondientes a los organismos docentes, tanto en remuneraciones como en gastos no personales y en inversiones. Entre 2003 y 2006 el gasto total en los tres conceptos subió 13% en términos reales y entre 2006 y 2009 subió un 46% también a precios constantes, por lo que entre los años extremos de la comparación el incremento real del presupuesto fue de 65%. Todo eso a cambio de nada y para conseguir estar relativamente peor que antes.

El argumento de la autonomía de los organismos públicos de enseñanza no es válido para no imponer metas y objetivos desde afuera de ellos, desde el poder político nacional. La autonomía es renga cuando no es autonomía financiera y quien da los recursos en representación de la comunidad puede y debe exigir resultados.

La educación debería ser el principal objetivo de las políticas públicas aquí y ahora. Algunos creen que cumplen con sus obligaciones votando asignaciones presupuestales que consideran suficientes y les pasan la pelota a las autoridades “autónomas” de la enseñanza pública. Éstas se muestran disconformes con la asignación dispuesta, y, sin mostrar resultados, siempre reclaman más. La mayor parte del presupuesto va a salarios, que ya no son sumergidos ni mucho menos, al menos en términos relativos. Los resultados de la prueba PISA vienen a ser como una auditoría externa al sistema educativo uruguayo y dejan en evidencia sus luces y sus sombras. En el caso del sistema público, como en el tango, sombras nada más…

Lamentablemente no da para ser optimistas. Mientras se mantenga el diseño institucional vigente no habrá progresos. Y diseño institucional no sólo implica lo que en sentido literal y popular se entiende por instituciones (organismos, dirección, etc.). Implica eso y también un diferente modelo de gestión, con mayor transparencia en materia de resultados, con premios y castigos y con autonomía a nivel de las unidades educativas, como las escuelas y los liceos, que compitan entre sí por los recursos asociados a cada estudiante que logren atraer en función de su propuesta. Esa es la verdadera autonomía que debería tener nuestra enseñanza pública.

JAVIER DE HAEDO

La lupa sobre algunos indicadores

diciembre 13, 2010 by  
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Si bien deberemos esperar hasta fin de marzo para tener el set completo de indicadores macroeconómicos de Uruguay en 2010, el panorama resulta bastante claro y se refleja en el consenso que se observa en materia de expectativas económicas. Como no se aguardan sorpresas de aquí a fin de año, y si las hubiera ya no tendrían impacto en esos indicadores, una vez que conozcamos, en este mes, los resultados correspondientes al tercer trimestre para la oferta y la demanda agregadas, la deuda pública y la balanza de pagos, estaremos en condiciones, el mes próximo, de hacer un balance del año que termina.

Mientras tanto, y siempre refiriéndome a la coyuntura, hay algunos indicadores sobre los cuales vale la pena meterse con cierto detalle y poner la lupa, pues hay aspectos en ellos que pueden pasar inadvertidos al momento de ser informados. Me refiero en particular a los datos fiscales, al Índice Medio de Salarios y al IPC.

En el caso de la información fiscal, el último día de noviembre el MEF informó el resultado del sector público correspondiente al mes de octubre, el que estimó en un déficit de 1,3% del PIB. Entonces, se informó que ese resultado fue afectado por los paros en el clearing lo que determinó que parte de la recaudación (que el MEF estima en 0,5% del PIB, unos US$ 200 millones) no ingresara en octubre y quedara para noviembre. Se trata de un dato nada menor, porque de haber ingresado esa recaudación en tiempo y en forma, las finanzas públicas habrían mejorado en 0,2% del PIB en octubre en vez de empeorar en 0,3% del PIB, como surge de los indicadores.

Esto significa que el verdadero déficit fiscal en los 12 meses finalizados en octubre no es de 1,3% del PIB sino de 0,8% del producto. Pero hay más: en esta columna comenté hace algunos meses que tanto en mayo como en junio, la UTE volcó importantes sumas de dinero al FEE (Fondo de Estabilización Energética) por un total de US$ 150 millones. Esta cifra se dedujo del resultado de la UTE como si hubiera sido un gasto corriente y por lo tanto se bajó del resultado financiero del sector público, cuando en realidad no fue un gasto sino una reserva que se encuentra en una cuenta de la propia empresa. O sea que no es déficit fiscal y representa otro 0,4% del PIB. Ajustado el número anterior por este último, llegamos a un déficit fiscal, en los 12 meses a octubre, de sólo 0,4% del producto. No está tan mal, aunque no es lo ideal, ciertamente, en la medida que estando como estamos en la cresta de la ola del ciclo económico deberíamos tener un superávit fiscal del orden de 2% del PIB y no un déficit por menor que sea.

En el caso del índice de salarios, es público y notorio que, como sucediera hace dos años, hay rezagos considerables en la concreción de los acuerdos en los Consejos de Salarios. Mientras no salga humo blanco, los aumentos formalmente no existen y por lo tanto los índices oficiales no pueden registrarlos. Luego se concretarán, incluso con retroactividad, pero los índices de los meses anteriores no serán ajustados y los aumentos serán captados por los índices de los meses en los que efectivamente se concreten.

Esto implica que al mes de octubre, una parte importante del sector privado no había llegado a convenir los acuerdos salariales que tendrán vigencia retroactiva a julio y por lo tanto el IMS no había registrado aún parte de la variación que terminará teniendo en todo el año. E implica, también, que las informaciones sobre salario real que se difunden, en realidad carecen de sentido práctico. Obsérvese que a octubre los salarios privados aumentaron 8,6% según el INE, que desde agosto viene registrando variaciones con cuentagotas, cuando se espera que cierre el año algo por encima del 10%. Dicho sea de paso, entre ese aumento y el de los públicos, que superará el 9% en el año, se llegará a una variación media cercana al 10% que será la que desde enero se tomará en cuenta para el aumento anual de las pasividades.

Por último, el IPC. El dato de noviembre fue en primera instancia bueno (-0,08%) así como en meses anteriores no había resultado tan alentador. Eso, si uno se atiene a lo que muestra la variación lisa y llana del índice. Pero como hemos explicado muchas veces, las variaciones mensuales del IPC tienen un grado de aleatoriedad que le introducen algunos rubros muy volátiles, como puede ser el aumento de un precio regulado (como los cigarrillos cuando sube el IMESI) o las oscilaciones de los precios de frutas y verduras. Por ejemplo, en noviembre, las frutas y verduras en conjunto bajaron 8,56% y el resto de la canasta subió 0,32%. Entonces el resultado ya no es tan alentador. Todo lo contrario había sucedido tres meses antes, en agosto, cuando el IPC subió 1,20%, pero frutas y verduras subieron 11,60% y el resto de la canasta “sólo” 0,74%.

Parece claro que en noviembre operó la ley de la gravedad y esos precios que por razones propias de su mercado, muy particular, volaron en agosto, aterrizaron tres meses después. Ni había sido tan malo el IPC de agosto ni fue tan bueno el de noviembre.

Con relación al IPC viene al caso hacer un comentario adicional: hay veces que uno lee o escucha comentarios o “análisis” sobre la inflación que le hacen pensar que quienes los emiten están aplicados a analizar los aciertos en un juego de azar. El mes pasado, cuando se conoció el dato de la variación del IPC en octubre, y se comprobó que la variación en períodos de 12 meses se ubicaba en 7,02%, fueron habituales las referencias a que se había excedido el límite superior del rango meta del BCU (3% a 7%). Las cosas no van a ser mucho mejores ni mucho peores con el IPC subiendo 7,02% o 6,98% en el año, ni siquiera con variaciones de 7,5%-8% o de 6-6,5%. Sobre todo cuando hay veces que los gobernantes de turno hacen un culto excesivo del número mágico y toman medidas para dar en el blanco y evitar desvíos de la meta, por menores que sean. No es el caso del actual titular del MEF que en sus últimas declaraciones públicas ha restado dramatismo a lo referido a la inflación. No sólo importa la inflación (o lo que varíe el IPC, que no son la misma cosa) sino también la inflación en dólares y los costos (o daños colaterales) de pretender dar religiosamente en el blanco.

Dicho sea de paso, me pareció muy positivo que en la ley de presupuesto a estudio del Parlamento se dejara sin efecto la indexación obligatoria de los salarios públicos (y por ende de las pasividades) para el caso en que el IPC llegara a subir más de 10% en un año.

JAVIER DE HAEDO

Ayudando a mejorar el gobierno

noviembre 11, 2010 by  
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El Senado aprobó el proyecto de ley por el cual se introducen cambios al régimen tributario y a las normas sobre secreto bancario. El proyecto aprobado difiere significativamente del original, enviado hace algunos meses por el MEF al Parlamento. Las diferencias son básicamente dos. Primero, se sacó del proyecto todo lo referido al impuesto al patrimonio, por el cual se pensaba gravar los activos mobiliarios en el exterior, de quienes fueran a la vez residentes fiscales y ciudadanos uruguayos. Segundo, se establecieron considerables garantías para el contribuyente ante la solicitud por parte de la DGI del levantamiento del secreto bancario. Lo primero permitirá, en la mayoría de los casos, que se mantenga fuera del conocimiento de la DGI la titularidad de los activos financieros referidos. Lo segundo, permitirá al contribuyente apelar la decisión de primera instancia con efecto suspensivo y que sea un Tribunal de Apelaciones el que deba finalmente expedirse.

Informo al lector que participé, por Alianza Nacional (AN), como economista y senador, en el proceso de negociaciones con el Gobierno, que culminó con esos resultados, por lo que mis puntos de vista al respecto no son los de alguien ajeno al tema. Los resultados alcanzados en esa negociación son muy satisfactorios, como surge de las expresiones públicas de personas como el senador Gallinal, que si bien no votó el proyecto consideró que AN había mejorado “muchísimo” al texto original del Ejecutivo, o como el doctor Leonardo Costa, experto como pocos en materia de técnica y legislación tributaria y prosecretario del la presidencia del doctor Batlle, que elogió el acuerdo alcanzado por AN y el Gobierno.

Creo que se trata de un buen ejemplo de cómo se puede hacer oposición constructiva. Y debe reconocerse que la puerta la abrieron desde el inicio el presidente Mujica y el ministro Lorenzo, quienes a pesar de contar con mayoría en las dos cámaras del Parlamento, abrieron la negociación para introducir modificaciones al proyecto de ley de modo de alcanzar una mayor base de consenso, lo que siempre es positivo.

En estos meses de discusión pública del tema, entre las múltiples opiniones conocidas, se destacaron las de importantes banqueros que no sólo no manifestaron oposición a los cambios propuestos sino que los entendieron lógicos en el contexto del camino que está recorriendo el mundo. Es el caso que cité en un artículo anterior, del ejecutivo regional del Citibank, Gustavo Marín, o, en los últimos días, del principal del banco Santander en nuestro país, Jorge Jourdan, quien dijo que el avance en materia de transparencia financiera internacional “es imparable”, que “es imposible mantenerse al margen” y que sus clientes españoles “le quitaron todo dramatismo” al tema y lo tomaron “con absoluta normalidad” y “cero preocupación”.

En la otra mano, hubo también expresiones contrarias a los cambios propuestos, provenientes de muchos que pretenden aferrarse a un modelo que no tiene futuro y que por lo tanto está agonizando, un modelo que implica el mantenimiento de reglas de juego que poco ya le aportan al país y que en cambio contribuyen a generarle una imagen que no es positiva en el mundo. Lo que antes era un paraíso, será cada vez más un infierno.

Pero además de los argumentos expresados por los banqueros referidos, que no hacen otra cosa que reflejar para dónde va el mundo, están los datos. Me refiero concretamente a los datos sobre la evolución de los depósitos bancarios en nuestro país en lo que va del presente Gobierno, que llegan al mes de septiembre, y que incluyen varios meses con el tema de los cambios tributarios y del secreto bancario sobre el tapete. Entre los finales de febrero y septiembre, los depósitos totales del sector privado en el total del sistema bancario subieron 10% (18% en términos anualizados) y US$ 1.597 millones. Y en el caso de los depósitos de no residentes, subieron 2% en siete meses, lo que implica un 3,5% en términos anualizados. Es decir que ni siquiera bajaron los depósitos de no residentes en moneda extranjera (casi un cuarto del total) que muchos bancos ya no quieren ni tener y que poco le dejan hoy a nuestro país. Depósitos de no residentes (básicamente argentinos) cuyo aumento se da ante situaciones complicadas en el vecino: la crisis del campo en el otoño del 2008 y la confiscación de las AFJP sobre el final del mismo año fueron las situaciones que impulsaron esos depósitos en los últimos años. Es decir que en vez de fuga de capitales, como algunos proclaman que ocurrirá, está habiendo entrada y retorno de capitales.

También ha continuado creciendo la inversión extranjera directa, que en términos relativos está triplicando a la que se realiza en Brasil. El riesgo país de Uruguay está en mínimos históricos y es también mejor que el brasileño, lo que no es una situación habitual. En general, la consideración del Uruguay por parte de quienes quieren realizar negocios en nuestro país es muy buena y hay razones fundadas para ello: Uruguay muestra, más allá de los perfiles y sesgos propios de cada gobierno, una continuidad de políticas de Estado que le han merecido muy buena reputación. No se percibe en nuestro país el riesgo político que es propio de muchos en la región y se puede asegurar, prácticamente, que en los próximos 30 años seguirán gobernando los mismos tres partidos que lo hicieron hasta ahora y con líneas similares. Y esto se ve bien claro desde adentro y desde afuera, mientras no se metan pasiones en el análisis.

En este contexto me sorprendieron algunas declaraciones del senador Bordaberry en el plenario del Senado al tratarse el referido proyecto de ley. Señaló, entre otras cosas, que se pone “al país de rodillas” ante la OCDE y que el proyecto implica “una entrega de soberanía”. Se trata de argumentos simplistas e infantiles pero por sobre todo que no reflejan la realidad. La realidad muestra al país ganando reputación y no perdiéndola, ganando depósitos e inversiones y no reduciéndolos. El interés nacional y la soberanía son conceptos dinámicos y no estáticos, dependen esencialmente de la dirección del mundo.

El senador Bordaberry me hace acordar a los frenteamplistas de los 90, que veían todo en blanco y negro, entre buenos (ellos) y malos (el resto), que se oponían a la inexorable globalización y que, por sobre todo, tenían la actitud cómoda de pararse en la vereda de enfrente y apedrear el rancho.

Si en Alianza Nacional hubiéramos tenido la actitud del senador Bordaberry ante este proyecto de ley, hoy estaría aprobado un conjunto normativo muy malo, y los contribuyentes no tendrían garantías ante la solicitud a un Juez, por parte de la DGI, de levantar su secreto bancario. Además, sus activos financieros en el exterior estarían plenamente identificados por la DGI mediante la declaración jurada del impuesto al patrimonio. Habría sido una actitud más cómoda, pero no la mejor para nuestros compatriotas. No creemos que “cuanto peor, mejor”.

Javier de Haedo

Las encuestas de expectativas

noviembre 2, 2010 by  
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En mi columna de la semana pasada comenté el contexto externo en el cual, previsiblemente, se habrá de desempeñar nuestra economía en lo que resta de 2010 y en 2011. Veíamos allí que resulta relevante ver el desempeño previsto para los precios y las cantidades en el mundo y en la región para indagar acerca del comportamiento esperado para nuestros propios precios y cantidades. Cuando me refiero a precios, aludo a los precios en términos de dólares y cuando me refiero a cantidades, se trata del PIB. Vimos que tanto en la región como en el mundo, se espera que el actual nivel de precios en dólares, históricamente muy alto, se habría de mantener o acrecer aún más mientras que el actual nivel de actividad de la economía mundial, también considerable, seguiría creciendo a muy buen ritmo. Es decir que el panorama de “viento de cola” que hemos estado enfrentando se mantendría en los próximos años, incluso más allá de 2011.

Sin embargo, en lo personal no veo tan claro el panorama, porque no veo viable que pueda ser tan auspicioso en un contexto en el cual las economías avanzadas y las emergentes marchen divorciadas, en particular siendo que las primeras son las que van a los tropiezos. Las economías emergentes dependen más de las avanzadas que al revés y éstas constituyen hoy más un contrapeso que un motor. Mi pronóstico consiste en que tarde o temprano llegará el final de la fiesta en la que estamos, con monedas de economías emergentes apreciadas y fuerte afluencia de capitales especulativos con costo de oportunidad muy bajo, casi nulo, gracias a los bancos centrales de las economías avanzadas.

Hace tres años, cuando la gran crisis financiera, los bancos centrales inyectaban liquidez para sacar a sus países de la crisis y la liquidez iba a abastecer fondos que especulaban y formaban burbujas con precios de materias primas. Un año después se pinchó la burbuja. Ahora la liquidez viene a propiciar burbujas de activos financieros en países emergentes. Ya va a pincharse también.

Visto el panorama mundial y regional, veamos qué se espera para nuestro país y acudamos para ello a las encuestas de expectativas económicas que releva mensualmente el BCU, cuyos últimos datos publicados corresponden al mes de octubre, con cartas vistas de septiembre. Aunque resulte evidente, vale la pena señalar que las proyecciones locales tienen en cuenta el consenso en materia de perspectivas económicas mundiales y regionales. Los números referidos a continuación corresponden a las medianas de las respuestas a la encuesta, es decir las observaciones que dividen en mitades a la muestra.

Primero, en materia de crecimiento económico, para 2010 se espera un 8,2% y para 2011 un 4,7%. En lo que refiere al año en curso, la proyección viene mejorando mes a mes desde marzo, cuando la expectativa apuntaba a un crecimiento de 4,2%. Y para el año próximo el crecimiento de la proyección también ha venido siendo firme, desde el 4,0% de abril, al 4,7% actual. Es decir que el extraordinario desempeño que se está observando no fue previsto apenas unos pocos meses atrás. Ha tomado por sorpresa a todos, incluso al equipo económico que ha venido corrigiendo su proyección de crecimiento económico a los efectos del presupuesto quinquenal. Sin embargo, la misma magnitud de la corrección de la estimación de 2010 no se da en la de 2011, por lo que se asume que se vuelve a la normalidad, a tasas de crecimiento más en línea con la de largo plazo.

Segundo, en materia fiscal, se proyecta un déficit de 0,9% del PIB tanto para este año como para el próximo. En este caso, la proyección de 2010 había venido mejorando hasta el mes de agosto, cuando se ubicó en un déficit de 0,75% del producto, y luego subió a 0,9%. Para el año próximo, mientras tanto, las expectativas fueron mejorando hasta mayo, con un déficit de 0,5% del PIB, y empeoran desde entonces. En términos generales, las expectativas coinciden con la proyección establecida por el MEF en el presupuesto.

Tercero, en cuanto a la variación del número de personas ocupadas, se espera un aumento de 1,49% este año y uno de 1,4% el próximo. En el primer caso la evolución de la proyección ha sido estable y en el segundo, creciente. También en este caso las estimaciones son próximas a las del MEF para el presupuesto.

Cuarto, en materia de inflación, se espera una tasa de 7,0% para 2010 y una de 6,7% para 2011. En el primer caso la proyección coincide con el techo del rango objetivo establecido para este año por el BCU, de 3% a 7%. Mientras tanto, para 2011 la proyección queda por encima del rango, que para entonces será de 4% a 6%. Desde 2006, casi sin excepciones, la proyección de la encuesta ha estado a menos de 1% de distancia del techo del rango objetivo, ya sea por encima o por debajo de él.

Por último, las proyecciones de tipo de cambio: $ 20,05 al cierre de 2010 y $ 21,00 al final de 2011. En el caso del año en curso, la proyección ha sido estable: desde octubre del año pasado se ha situado entre $ 19,80 y $ 21,00. Lo mismo ha sucedido con la proyección del cierre del año próximo, que se releva desde enero, y se ha ubicado entre $ 20,90 y $ 21,91.

Como se puede observar, entonces, el panorama luce tranquilo y las proyecciones no aparecen muy divorciadas de las oficiales: la economía creciendo y creando empleos, un déficit fiscal moderado, una tasa de inflación ligeramente por encima del rango, pero nada dramática y un tipo de cambio estable.

Desde el mes próximo, con el propósito expreso de “aumentar el grado de transparencia” de la encuesta, el Banco Central cambiará la forma de difundirla, “incluyendo un detalle de las respuestas individuales de los distintos colaboradores”, según nos comunicó recientemente. En lo personal comparto ese propósito y consiguientemente ese cambio. Por lo que aprovecho a expresar a continuación cuáles fueron mis proyecciones para la encuesta de octubre cuyas medianas referí anteriormente.

En cuanto al PIB, proyecto tasas de crecimiento de 8,5% para 2010 y de 4,5% para 2011. En materia fiscal, déficits de 0,3% y 0,7% respectivamente. En este caso debo señalar que mi proyección de 2010 está ajustada por el Fondo de Estabilidad Energética que ha constituido la UTE, que no es déficit y que a agosto acumula 0,4% del PIB, por lo que para hacerla comparable con la estimación de mis colegas, se ubica en 0,7% del PIB. Mientras tanto estimo la inflación en 7,2% y 6,4% en 2010 y 2011 respectivamente y el tipo de cambio en $ 20,30 y $ 20,79 al cierre de cada año.

JAVIER DE HAEDO

Enseñanza: números y no palabras

octubre 18, 2010 by  
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Uno de los aspectos característicos de la discusión del presupuesto ha sido el planteo de elevar desde el 4,5% del PIB al 6,0% el gasto total en la enseñanza pública. Y ha sido muy significativo que el gobierno se plantara en el nivel alcanzado en el período anterior y no accediera a los reclamos de los gremios del sector.

En el período de gobierno anterior, el Frente Amplio hizo suyo el objetivo gremial de ir al 4,5% del PIB y, peso más peso menos, cumplió. No hizo lo mismo en esta oportunidad, con el 6,0%, seguramente por haber comprobado que aquello no había resultado de gran utilidad. Sólo sirvió para mejorar las retribuciones en el sector, que habían caído durante el período del presidente Batlle, al igual que lo hicieron todos los salarios, públicos y privados, debido a la crisis económica y financiera. Y de hecho subieron más de lo que entonces habían caído y más, también, que las otras remuneraciones en el Estado. Pero no sirvió para mejorar los indicadores de resultados y gestión de la enseñanza pública, lo que debió ser desde siempre el generador del mayor presupuesto y no una mera concesión sin contrapartida.

Es más, en algunas presentaciones que hizo el ministro Lorenzo, en la etapa previa a la presentación del presupuesto al Parlamento, se expresaron los lineamientos que el Ejecutivo elevaría al Legislativo y que se procuraría acordar con los organismos de la enseñanza, dejándose en claro que de no llegarse a un acuerdo, se elevaría al Parlamento el proyecto de presupuesto del Ejecutivo, con las ideas de éste sobre la materia, en paralelo al de esos organismos, para que el Parlamento decidiera.

He estado revisando los indicadores fiscales referidos a la enseñanza pública. No los números del presupuesto sino lo ejecutado, a partir de las cifras que el MEF informa mensualmente sobre su gestión financiera. Y entre esos indicadores hay tres rubros en los que se desagrega la información referida a “organismos docentes” (ANEP y Universidad), de la correspondiente al resto del Gobierno Central: remuneraciones, gastos e inversiones.
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Debo hacer una necesaria precisión metodológica previa. A partir de los datos mensuales en pesos corrientes, elaboré series a precios constantes de septiembre de 2010. Es decir, corregí las series a precios corrientes por el IPC con base 1 en ese mes. A esos números, en millones de pesos de septiembre, los dividí entre 20, redondeando, para expresarlos en dólares, que es la unidad de cuenta en la que todos nos entendemos mejor. Por lo tanto las cifras que voy a manejar a continuación vienen a ser dólares de hoy día. Obviamente, a lo largo de los últimos años el dólar tuvo fuertes oscilaciones en el marco de una tendencia bajista, por lo que expresar las cifras en dólares corrientes sólo serviría para confundir, mezclándose los efectos de la variación real del gasto con el de la variación del valor real del peso uruguayo.

Hay otro aspecto a señalar antes de ver los números, que es relevante a la hora de analizar la evolución real de las remuneraciones. Lo que voy a considerar es el gasto total en salarios y no la evolución del salario real. Si se habla de la evolución del salario real, se refiere el comportamiento de un índice salarial que comprende una canasta de cargos o categorías laborales específicas, fija. Si se habla de gasto salarial efectivo, se refiere la evolución simultánea de tres factores: uno, el salario real; dos, la historia laboral de cada trabajador, que va subiendo de categoría laboral a lo largo de su vida; y tres, la cantidad de funcionarios. Muchas veces se da un aumento de salario real encubierto mediante la recategorización de los funcionarios o mediante la incorporación de partidas de naturaleza salarial que escapan a la medición del salario real y que dan lugar a aumentos de gasto en remuneraciones. La aclaración viene al caso porque es posible que algunos números de los que voy a mencionar no coincidan con la percepción que existe sobre la evolución del salario real.

Veamos los números, reitero, en dólares de hoy. En 1999 el gasto total en enseñanza pública (remuneraciones, gastos e inversiones) fue de US$ 638 millones. Mientras tanto, en 2004, alcanzó a US$ 559 millones, un 13% menos que cinco años antes. En los 12 meses finalizados en agosto de 2010, en cambio, se ubicó en 896 millones de dólares, un 60% por encima de 2004 y un 40% por arriba de 1999. La mejoría presupuestal es indudable y también lo es que ella ha ido mucho más allá de la pérdida que se dio durante el período que comprendió la crisis de 2002.

En el caso de las remuneraciones, los datos son aún más contundentes, debido a que la mayor parte de la mejoría presupuestal que se dio desde 2004, el 77%, se volcó a ese rubro. Mientras que entre 1999 y 2004 había caído un 8%, entre 2004 y agosto de 2010 subió 63%, por lo que el gasto en remuneraciones en los organismos docentes está hoy 50% por encima, en términos reales, del de 1999.

Viene al caso señalar, a efectos de verificar cuánto se ha priorizado la enseñanza pública, que en el resto del Gobierno Central las remuneraciones habían caído el doble (16% versus el 8% referido) en el período de Batlle, y que desde 2004 a hoy subieron menos que en los organismos docentes (43% versus el 63% señalado), por lo que hoy están 20% en términos reales por arriba de 1999, frente al 50% por encima en que se ubican las remuneraciones en la enseñanza pública.

En el rubro gastos, el aumento real en la enseñanza fue de 23% desde 2004 frente a un aumento de 36% en el resto del Gobierno Central. Y en el caso de las inversiones, mientras que la regla general fue un aumento real de 33% desde 2004 en los organismos docentes el aumento fue de 107% a precios constantes.

En definitiva, la mejoría presupuestal de la enseñanza pública es indudable e innegable. Hoy cuenta con un presupuesto que no tiene precedentes en el pasado reciente. El gobierno pasado tomó como propia la bandera reivindicativa que entonces tenían los gremios y cumplió con ese propósito. Pero es posible que algunos de los decisores de ese mayor gasto hayan caído, tarde, en la cuenta de que se perdió la oportunidad de pedir mejores resultados a cambio del mayor presupuesto. Hoy han reaccionado y mantienen el 4,5% y nada más (ni nada menos).

Sería bueno que desde la enseñanza pública se pudieran difundir números tan contundentes como estos, pero en materia de resultados y gestión. Quienes pagan impuestos los esperan.

Javier de Haedo

Larrañaga: El camino del acuerdo es largo pero eficaz.

octubre 18, 2010 by  
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Líder blanco defendió la negociación con el gobierno sobre secreto bancario

El líder nacionalista Jorge Larrañaga dijo que el acuerdo al que llegó su sector con el gobierno para reformar el sistema tributario es una muestra de que la búsqueda de soluciones comunes en el sistema político “es un buen camino para ejercer la defensa del ciudadano”.

“Este acuerdo, por ejemplo, mejora de forma notable la iniciativa del Poder Ejecutivo. Logramos una solución garantista que está en la misma línea que propicia el Colegio de Abogados”, dijo a El Observador el senador.

El acuerdo de Alianza Nacional con el gobierno sobre flexibilización del secreto bancario implicó atenuar los planes originales del oficialismo.

Los blancos lograron que el pedido de levantamiento del secreto que pesa sobre los depósitos de dinero deba tener el expreso consentimiento de la Justicia. Además, la solicitud debe correr por cuenta del director general de Rentas cuando existan “indicios objetivos” sobre posibles evasiones. Asimismo, desde el extranjero solo pueden solicitar esa medida los países con los que Uruguay tenga vigentes tratados de intercambio de información tributaria. “Nosotros votamos desde la oposición todo lo que hubiéramos hecho en caso de ser gobierno”, dijo Larrañaga. Señaló que la participación del senador Eber da Rosa, del economista Javier de Haedo y de otros técnicos blancos mejoró “sustancialmente” el proyecto original del oficialismo. “Logramos que se preservara el derecho a la intimidad del ciudadano. El levantamiento del secreto bancario será la excepción”, sostuvo el dirigente blanco. Larrañaga advirtió que su sector podría haber elegido recorrer un camino más cómodo. “El otro camino hubiera sido cerrarnos en nuestra posición y, como el gobierno tiene los votos necesarios, podría haber aprobado lo que quisiera. No nos parece un proceder correcto. Nuestro camino puede parecer mas largo pero es el más eficaz”, afirmó.

El Observador

Solo el FA votó la Rendición del 2009

septiembre 23, 2010 by  
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Discusión con la oposición sobre el aumento del gasto

En un anticipo de la discusión por el Presupuesto, gobierno y oposición se enfrascaron en un debate parlamentario sobre la mejor forma de distribuir los recursos para áreas sociales, el aumento del déficit fiscal del último año del gobierno de Tabaré Vázquez y los eventuales motivos electorales de la decisión.

La situación se planteó cuando el Senado discutió y aprobó, solamente con votos del oficialismo, la Rendición de Cuentas y el balance de ejecución presupuestal de 2009. El proyecto de ley pasó al Poder Ejecutivo para su promulgación.

La ausencia de una política contracíclica -básicamente, ahorrar para épocas malas cuando los ingresos son importantes- fue una de las principales objeciones de la oposición, aunque representantes del gobierno rechazaron esa percepción y dijeron que en los últimos tiempos efectivamente se actuó así.

El economista Javier de Haedo, actuando como suplente de Jorge Larrañaga, sostuvo que el resultado fiscal de 2009 fue “negativo”, lo cual dijo que se debe fundamentalmente al aumento del gasto primario respecto al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y de los ingresos. Rechazó que el aumento del gasto en 2009 se haya hecho para compensar los efectos de la crisis internacional. “Eso es una gran falacia del gobierno”, subrayó De Haedo, quien añadió que hubo causas “electorales” en 2009 para aumentar ese gasto.

El oficialismo, en general, rechazó que se haya actuado con un criterio de “carnaval electoral”. El senador Eduardo Lorier, por ejemplo, defendió la implementación del gasto para abatir los efectos de la crisis como “medida estratégica”.

Fuente: El País

Larrañaga respalda gravar con IRPF depósitos en el extranjero.

agosto 2, 2010 by  
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El líder de Alianza Nacional también está dispuesto a apoyar la flexibilización del secreto bancario si el gobierno acepta modificaciones .
Javier de Haedo ya se reunió con Fernando Lorenzo para analizar la reforma tributaria.

El líder blanco Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) dijo que está dispuesto a votar el proyecto de ley para gravar con Impuesto a la Renta de las Personas Físicas los depósitos que los uruguayos tienen en el extranjero, y también apoyará la flexibilización del secreto bancario si el oficialismo acepta hacerle algunos retoques a la iniciativa.

Larrañaga analizará el proyecto con la bancada de su sector y luego comunicará lo resuelto al resto del Partido Nacional.

El economista blanco Javier de Haedo ya se reunió con el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, para acordar determinados asuntos que le permitan a Alianza Nacional acompañar al gobierno en esta reforma tributaria. “Estamos de acuerdo con la aplicación del Impuesto a la Renta. Y coincidimos con el gobierno acerca de que es equitativo que también paguen los depósitos que están en el extranjero”, dijo Larrañaga a El Observador.

Además, su sector tiene una propuesta alternativa pero complementaria a la decisión del oficialismo de otorgarle potestades a la Dirección General Impositiva (DGI) para que pueda solicitar a la Justicia el levantamiento del secreto bancario cuando sospeche actividades ilícitas. Si el juez no se expide sobre el caso, se entiende que hubo una aceptación tácita del pedido de la DGI.

Alianza Nacional votará este proyecto si se establece que debe haber un pronunciamiento expreso de la Justicia, y si se crean juzgados especializados para tratar las solicitudes de la Impositiva. De Haedo le transmitió esta inquietud a Lorenzo para que el próximo Presupuesto la recoja. “Los especialistas nos han dicho que con la creación de un solo juzgado alcanza para atender los pedidos de levantamiento del secreto bancario”, dijo Larrañaga. El líder blanco reconoció que en el resto de la oposición existe una actitud “más radical” ante la reforma tributaria propuesta por el gobierno de José Mujica. “Tenemos una diferencia en este aspecto que la vamos a trasladar a la bancada del Partido Nacional. Nuestros técnicos están trabajando para que podamos presentar con prolijidad nuestra propuesta definitiva”, afirmó Larrañaga.

El senador blanco recordó que su sector estuvo a favor de la aplicación del IRPF pero discrepó con el porcentaje y las franjas aplicadas a los salarios. Desde la campaña electoral, Larrañaga ha manifestado su disposición a esforzarse por acompañar las iniciativas del presidente Mujica para dotar de mayor peso político a las leyes votadas en el Parlamento.

Extracto de El Observador.

Se debe repensar el Presupuesto

junio 28, 2010 by  
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jdh4Es tan evidente que las modificaciones a la política cambiaria (y, más precisamente, el salto inducido desde el gobierno en el tipo de cambio) no estaban en los planes del equipo económico, que sólo hace pocas semanas se difundieron las pautas para el presupuesto quinquenal con un tipo de cambio, para todo el quinquenio, inferior al que ahora se señala como el objetivo de corto plazo, de entre 21 y 22 pesos por dólar (se lo estimaba en $ 21,20 en 2014). El ajuste en el tipo de cambio, aunque es menor e insuficiente para corregir el atraso cambiario, obliga al equipo económico a volver a efectuar las proyecciones presupuestales, dado que hay pagos en dólares, como notoriamente es el caso de los intereses, que ahora van a representar más pesos y una proporción mayor del PIB.

Es posible que también se aproveche para ajustar la trayectoria esperada para el PIB, que en las pautas de hace un mes y medio fue estimado creciendo 5,1% este año, 4,2% el próximo y 4,0% luego. Los datos sobre el comportamiento del nivel de actividad económica que se difundieron a mitad de este mes hacen pensar en un crecimiento cercano al 7% para el año en curso y ya se puede asegurar un piso de 5,3% para el caso en que el producto se mantuviera en el resto del año en el nivel alcanzado en el primer trimestre.

Creo que se trata de una buena oportunidad para que el equipo económico reflexione a propósito del escenario externo sobre el cual se está elaborando el presupuesto para los próximos cinco años dado que se está trabajando sobre bases optimistas, que no se condicen con la gran incertidumbre que hay en el mundo. Y también para que repiense el presupuesto en su conjunto, en particular la magnitud del gasto y su rigidez, así como los objetivos en materia fiscal.

La situación actual me recuerda lo ocurrido entre mediados de 2007 y mediados de 2008, cuando la bomba ya había explotado en las economías avanzadas pero las emergentes seguíamos aprovechando de una situación extraordinariamente positiva en materia de precios de commodities y de paridades cambiarias. En esos tiempos la palabra que más se escuchaba era “desenganche” o, más precisamente, su traducción al inglés, “decoupling”. Con ese término se aludía al hecho de que las emergentes parecían haberse desenganchado de la crisis que sacudía a las economías avanzadas y todos nos preguntábamos si esa situación podría sostenerse en el tiempo. Poco tiempo después se vio que no se pudo sostener y los precios de los commodities se desplomaron y las paridades cambiarias se alteraron significativamente, con un mundo que se abarató en dólares súbitamente.

Es cierto que para las economías emergentes, como la nuestra, el sacudón duró poco y fue más leve de lo que se temía. Y rápidamente se volvió a ingresar en un proceso como el que terminó en julio de 2008, de suba de los precios de los commodities y caída del dólar frente a casi todas las monedas del mundo, aunque sin llegar a los niveles extremos de aquel mes. Esta resurrección se originó en el optimismo sobre la salida de la crisis financiera de las economías avanzadas en 2007.

No obstante, si bien en los Estados Unidos las cosas marchan bien, en Europa la crisis no se termina de resolver y nuevos coletazos se suceden casi sin interrupciones. Varios países han venido quedando expuestos en situaciones críticas, mientras que el conjunto debate una salida al mismo tiempo efectiva y equitativa hacia su interior. Europa debe abaratarse y en particular lo deben hacer los países que están en mayores dificultades. Lo primero se logra con la devaluación del euro; lo segundo, dada la existencia de la moneda común, con deflaciones diferentes, mayores en los países con problemas. Deflaciones que son posibles por ejemplo con el recorte de salarios y pensiones y ajustes fiscales por el lado del gasto público. Deflaciones que duelen especialmente en sociedades que estaban viviendo por encima de sus posibilidades.

Mientras tanto, por acá andamos fenómeno, enganchados a la locomotora brasileña. Las emergentes vuelven a vivir a contramano del Hemisferio Norte, aunque en este caso sea sólo de una parte de él. ¿Cuánto tiempo puede durar? Hablando en plata, ¿cuánto puede durar el dólar en Brasil en R$ 1,80 con el euro en caída? Hasta mediados de 2008, el dólar bajaba en Brasil pero se mantenía estable en torno a R$ 2,70 frente al euro. Ahora se ha estabilizado en R$ 1,80 frente al dólar, pero está en sólo R$ 2,20 frente al euro. Brasil no ha recuperado competitividad frente al dólar y la ha perdido notoriamente frente al euro.

Si hay una cosa que hemos aprendido de la realidad, es que con los shocks externos positivos debemos ser desconfiados, y eso implica que debemos considerarlos como transitorios y no como permanentes, porque si nos equivocamos en el diagnóstico, el error es menos serio que si lo asumimos como permanente. Sin embargo, da la impresión que el equipo económico está trabajando con el supuesto de que es permanente. Que esta vez la burbuja no se va a pinchar. Y siempre se pinchan, porque está en su naturaleza.

El gobierno parece actuar de ese modo cuando presenta pautas para el presupuesto que le restan todo tipo de margen de maniobra, con un objetivo fiscal muy poco ambicioso y con el gasto absolutamente rígido a la baja, como vimos en columnas anteriores.

El día que se difundieron los nuevos datos sobre el PIB, correspondientes al primer trimestre, el vicepresidente Astori expresó la necesidad de mantener la calma y la prudencia en el ámbito fiscal. Eso significa que el mayor crecimiento que se ha comprobado no debería trasladarse al presupuesto sino a un objetivo fiscal más ambicioso. Entre el mayor crecimiento económico y algo más de inflación que vamos a tener por el mayor tipo de cambio, la recaudación nominal resultará superior a la esperada y dado que el gasto está dado, habrá un mejor resultado fiscal. Por otro lado, los números siguen andando muy bien en la UTE y a pesar de que posiblemente habrá alguna rebaja de tarifas a los efectos de que el IPC no suba demasiado, también por acá habrá mejores números al final del año. No es para nada imposible pensar en llegar al equilibrio fiscal este año y en ese caso, el objetivo debería ser mantenerlo en el resto del período.

Al presidente Mujica le preocupa el tipo de cambio. Tiene razón y la tuvo especialmente cuando hace algunas semanas mandó al equipo económico a hacer algo al respecto. Pero para que ese algo que se pueda hacer sea relevante, y no sólo una acción sobre las expectativas, debe haber dinero con el cual hacerlo. Y ese dinero, genuinamente, sólo puede salir del resultado fiscal. El objetivo del gobierno debe ser por lo tanto volver lo más rápido que sea posible a poder comprar los dólares que necesita para pagar los intereses, unos mil millones anuales, con pesos obtenidos en su gestión fiscal y no mediante deuda.

Los temas de la economía están ligados entre sí y no se ubican en compartimentos estancos. El atraso cambiario que heredó el actual gobierno se debió a la inconsistencia de las políticas económicas en que incurrió el anterior, especialmente cuando apretaba monetariamente mientras que expandía fiscalmente y lo financiaba con más deuda, lo que sucedió en los últimos dos años. El actual gobierno debe antes que nada evitar que esa situación se mantenga, lo que agravaría las cosas. Pero debe también tratar de corregir la situación que heredó. Para poder hacerlo en forma sostenida y genuina, y evitar que un buen día se caiga la estantería, hay que mejorar fiscalmente cuanto antes y en forma permanente. La instancia presupuestal es clave para ello.

JAVIER DE HAEDO

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