Sumate

Senado. Anillo Perimetral Wilson Ferreira

junio 12, 2010 by  
Filed under Legislativas

n38285937936_753030_7431El Senado le dio media sanción al proyecto de ley que denomina Wilson Ferreira Aldunate al anillo perimetral de Montevideo.

La iniciativa fue presentada en la legislatura anterior por el entonces senador Ruperto Long, y durante este período fue propuesta por la bancada del Partido Nacional. Según la exposición de motivos, el Anillo Perimetral es una obra de relevancia logística fundamental para el crecimiento y ordenamiento de la ciudad de Montevideo y su área metropolitana.

Fuente: El País

Wilson Ferreira Aldunate: Símbolo e idea

marzo 28, 2010 by  
Filed under Opinión

18-larraMucho se ha dicho y escrito sobre la figura de Wilson Ferreira Aldunate. Pero por más que se haya señalado el valor significativo que ha tenido para nuestra colectividad política y para el país, quiero en estas páginas consignar algunas reflexiones sobre el significado como líder de Wilson Ferreira.

Se trata del finísimo análisis que Wilson hacía de la condición de blanco y del sentir de la colectividad que representamos. Wilson tenía esa habilidad, la de expresar con las justas palabras lo que representa el ser blanco, la forma de sentir y de pensar, porque ante todo los blancos somos idea.

En discurso de fecha 6 de diciembre de 1985 WILSON nos decía, luego de analizar la quinta esencia del ser nacionalista, -nuestra predisposición natural a la discusión interna como camino a la construcción, a la elaboración de la propuesta de gobierno. Wilson, Ferreira expresaba la voluntad del partido de constituirse en una oposición responsable, natural consecuencia del comportamiento de hombres de buena fe que buscan la preeminencia de sus ideas por los caminos constitucionales y legales que la forma democrática y republicana de gobierno exige.

Las especiales circunstancias que impidieron a Wilson Ferreira y al Partido Nacional acceder al gobierno, -su proscripción- a la cual se llegó en el Pacto del Club Naval, no nubló el sentir republicano y democrático del líder de la oposición política al régimen dictatorial, sino que el mismo permaneció intacto, indemne a las traiciones del momento, consciente del deber que tenemos los blancos con el País. Y Wilson ofrecía gobernabilidad, ofrecía oposición responsable, lo que el Partido Nacional siempre ofrece, buena fe, conciencia de Estado, sentir nacional y respeto por la legalidad, porque somos, desde que nacimos, los defensores de las leyes.

En ese marco histórico Wilson era consciente, que la labor de la oposición era, constituirse en una Oposición con sentido de Estado, ser responsable, coherente. Entendía que era su deber consigo mismo y con el país.

Es así que WILSON expresaba con firmeza que el Partido Nacional es un partido de gobierno, con vocación de gobierno, al que no cambia el hecho de ser ubicado en una responsabilidad distinta a la del ejercicio del gobierno; es para el Partido un mandato, una cuestión inherente a su ser decir lo que se hace y hacer lo que se dice, pensar lo mismo cuando se es oposición que cuando se es gobierno, porque en definitiva, decía Wilson, el ejercicio responsable de la oposición es la preparación, la indispensable preparación para el ejercicio del gobierno que hay que conquistar, pero también hay que merecer.

Wilson tenía muy claro cuál era el objetivo de una colectividad política. No es ganar una elección, eso es en todo caso el camino, un instrumento.

¡Cómo se equivocan los que piensan que Wilson no ganó!, si es quien enseñó a las generaciones que lo sucedieron que la actividad política se trata de hacer de los triunfos circunstancias significantes, se trata de que las victorias electorales valgan la pena.

Marcó a fuego la vida política nacional, resignó justas y legítimas aspiraciones personales, en procura del bien del colectivo nacional. Brindó paz a la República.

Es así que sentimos en su figura una inspiración permanente, y en sus ideas el acicate que nos moviliza. El país que Wilson soñó es que nos mueve.

Con Wilson aprendimos. Y desde ahí hemos caminado en la vida política pisando fuerte y siempre con rumbo cierto. Wilson escribió en su último editorial en este mismo Semanario, “Lo difícil, a veces angustioso, es elegir el camino. Pero después de hacerlo, todo se vuelve fácil, y podemos recorrerlo con el corazón ligero.”

Creemos que los grandes hombres del Partido han marcado el camino. Un camino que probablemente haya tenido más tragos amargos que dulces. ¡Miren que a Wilson le dieron!, sin piedad – y nunca pidió tregua- muchas veces con saña, como a tantos otros. Sin cambiar el rumbo, marcando el trillo. Tal vez en la época de seca, el trillo se ve más claro.

Seguiremos con paso firme, ¡en la huella de Wilson siempre!

Jorge Larrañaga para La Democracia

Wilsonismo en el programa del Partido Nacional

octubre 1, 2009 by  
Filed under Opinión

20070202145449-larranagaLa figura de Wilson Ferreira Aldunate impregnó al Partido Nacional de una visión social, solidaria e inclusiva, mostrando siempre generosidad y grandeza política. Sus postulados están anclados en el programa del Partido Nacional, En primer lugar la idea descentralizadora, la forma incluyente de entender el país. Wilson alertó sobre el ahuecamiento del país, sobre esta tendencia a concentrar la población en el sur y en la zona litoral. En los últimos 20 años 700 mil uruguayos migraron internamente. Tenemos una distribución descompensada de la población.
Debemos generar oportunidades de desarrollo, generar los equilibrios -territoriales y humanos-que un país necesita para poder crecer. Infraestructura, núcleos poblacionales, calidad de vida en las zonas rurales, recursos’, forman parte del proceso que nos llevará a un desarrollo que adquiera un sentido verdaderamente Nacional e Integra.l. Así el Partido Nacional propone Agencias Regionales de Desarrollo, así como transferir gradualmente desde el Gobierno Central a los ámbitos regionales y departamentales, competencias y recursos destinados a planes de desarrollo y obras,” condicionando la entrega al cumplimiento de Compromisos de Gestión. Las regiones deben tener capacidad estratégica para diseñar e implementar políticas de desarrollo productivo y social. El enfoque del desarrollo local y regional como proceso implica referirse al papel las regiones como agentes a cargo de ejecutar programas de Desarrollo Económico Social. Pretendemos impulsar inversiones en el ámbito local que consideren a los gobiernos departamentales como agentes articuladores principales, potenciando el Fondo para el Desarrollo del Interior y promocionando polos de desarrollo que atiendan a las características y potencialidades de cada región. Un segundo bloque de medidas refieren a una segunda obsesión de Wilson. El Desarrollo Productivo. Se trata de generar riqueza, crecer. Un país vigorizado y próspero es el que produce. El Estado no puede generar riqueza, por eso debe protegerse la iniciativa privada, no castigarla, por supuesto regularla, pero nunca arriesgarla. Por eso ta alerta que damos cuando hay señales confusas y contradictorias desde el sistema político.
Tenemos paquetes de medidas en esta área, como el establecimiento de una Política agraria, claramente definida, jerarquizada en el contexto nacional, coordinada con las políticas macroeconómicas, comerciales, sociales y culturales del país y basada en el concepto del desarrollo sostenible. Promover la mejora del bienestar y la calidad de vida de la población rural, incorporando políticas inclusivas que contribuyan a disminuir la brecha social y económica, y establecer programas de apoyo a la internacionalización de las empresas, contribuyendo a que no sólo las grandes empresas, sino también las PYMES puedan acceder adecuadamente a los mercados exteriores. El tercer eje es la Justicia, Protección y Amparo Social. Cómo distribuimos la riqueza generada. Es quizás uno de los puntos más trascendentes del wilsonismo. Refiere a la sensibilidad social que ha sido anclaje fundamental para el Partido Nacional. Nadie ha defendido tanto “a los de abajo” como el Partido Nacional. No concebimos un país creciendo a costa de algunos compatriotas, no hay verdadero crecimiento si hay rezagados y excluidos. Es la perspectiva socialmente incluyente, que exige al Estado compensar allí donde es necesario, siendo eficaz, responsable en el manejo de los recursos. Justicia social no es castigara la clase media, no es castigar al trabajo.
Cultura del trabajo, del esfuerzo, y premio al que cumple. Eso es justicia, garantizando oportunidades, ofreciendo educación y trabajo. Elevando la mira. Políticas sociales con la escuela pública cumpliendo un rol central. Un Plan Dignidad, protegiendo a la niñez y adolescencia, con planes para que el adulto mayor mantenga los vínculos con su entorno social. Promoviendo el modelo de Comunidades productivas para generar oportunidades de desarrollo. Conformar el Ministerio de Desarrollo Social y la Familia, a fin de dar cumplimiento al artículo 40 de la Constitución, que mandata al Estado a velar por su estabilidad moral y material para ta mejor formación de los hijos dentro de la sociedad. Vamos a refundar el Instituto Nacional de la Juventud (INJU) como herramienta básica de las políticas de juventud. Y promover la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidades y minusvatías propiciando su plena integración social. En el plano internacional, nuestro país debe priorizar el interés nacional. Hermanado con la región, pero abiertos al mundo. Sin perjuicio de la participación en las negociaciones conjuntas que lleve adelante el MERCOSUR, Uruguay debe preparar y proyectar negociaciones con terceros países.
Y finalmente, quizás el legado más importante del wilsonismo: un país apto para crecer, generación de riqueza, distribución justa de la misma, inserción externa, requieren una sólida base política. Para todo eso es necesario gobernabilidad: calidad institucional, acuerdos marco. Este legado tiene un contenido ético, supone actuar del único modo política y moralmente válido: con buena fe. Hay quienes apuestan a romper esa comunidad, a dividirnos como nación. No puede ser. No podemos permitirnos nos instalen piquetes adentro del propio país. No podemos deteriorar la calidad institucional del país, no podemos perder contenido democrático, agraviando, descalificando y estigmatizado uruguayos “contra” uruguayos. “Uruguayos “con” uruguayos. Unidos, con diferencias, con discrepancias, pero buscando acuerdos. Partidos hay muchos, pueblo uno solo. A ese pueblo debemos darle respuestas. Debemos concertar acuerdos nacionales duraderos para políticas de estado, a veces por consensos y a veces por concesiones recíprocas entre los partidos políticos con probabilidades ciertas de alternarse en el poder en los próximos veinte años. Las políticas de largo plazo, las Políticas de Estado, tienen que estar respaldadas por acuerdos políticos amplios, sólidos y duraderos. No basta el apoyo de una mayoría circunstancial. Se requiere una mayoría sustancial y razonablemente permanente, en áreas como: Seguridad Pública, Política y Comercio Exterior, Energía, Educación y Reforma del Estado. Gobernabilidad no es estar de acuerdo en todo, es ponernos de acuerdo a pesar de las diferencias, como quería Wilson.

Dr. Jorge Larrañaga

Gobierno y partidos políticos firman acuerdo nacional educativo Despedida del año de la lista 250 Pago a pago por Paysandú Conferencia “Desafío del cambio. La Nueva Educación” Larrañaga en Salto Lista 250 – XIV Congreso Departamental “MontevIdeando” La 40 rinde cuentas